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La saga de los Gamazo, una dinastía castellana de caciques del siglo XIX

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 11 abril, 2013 at 10:31

LOS ORÍGENES FAMILIARES DE ANA GAMAZO

 

 

 

Todo empezó a comienzos del remoto 1800. Boecillo contaba entonces con 200 habitantes y cuatro calles sin asfaltar. A 14 kilómetros de Valladolid, este humilde pueblo vallisoletano vio nacer a su vecino Timoteo Gamazo, criado huérfano de padre y madre por su abuelo materno Bernardo Sanz, quien dispuso de la suficiente herencia para procurar al nieto estudios en la capital y librarle previo pago de la llamada a filas para la guerra en 1836. Instruido y formado como maestro, el primero de la saga fue capaz de abrirse paso en el centro administrativo castellanoleonés, deseoso de dejar atrás su vida como profesor y superar sus desempeños como escribano público, secretario y alcalde, una meta que alcanzó tras hacerse notario y convertirse en administrador del Patrimonio Real en la capital pucelana. Comenzaba así la historia de éxito de una familia de la elite castellana.

La base para el crecimiento de la saga quedó asentada por el primer hombre de leyes, que supo ver las oportunidades que se abrían para una persona versada en Derecho en la España decimonónica, que trataba de sacudirse la rígida estructura feudal absolutistas para transitar hacia un germen de estado moderno. Por este motivo, Timoteo Gamazo procuró para su hijo Germán una educación cortada por el mismo patrón, pero dotada con más recursos, hasta el punto de licenciarse en Derecho, una carrera que aquel joven vallisoletano de 20 años supo poner en valor para adentrarse en el mundo de la política, dando inicio así a una de los personajes más destacados del periodo histórico de la Restauración, bajo el que fue ministro de Fomento, Justicia y Gracia y Ultramar, como se detalla en el libro sobre su figura Política y redes sociales en la Restauración (1840-1901).

En tiempos de Timoteo, la familia Gamazo desarrollaba actividades empresariales ligadas al vino y destilación de bebidas además de negocios de hostelería, que luego ampliarían con la desamortización de Mendizábal a la compra de tierras e inversiones en el ferrocarril. Este colchón financiero permitió que los tres hijos del maestro y notario cursaran estudios de Derecho en la capital y se codearan con compañeros que luego resultarían futuros familiares o clientes políticos, como los Maroto, los De la Mora, los Pimentel, los Solís o los Maura. Con la red social creada e instalados en el poder político, la saga vallisoletana desarrolló las prácticas más comunes del caciquismo para mantenerse en el grupo de las élites, como recoge un trabajo de investigación de la Universidad de Valladolid titulado La familia Gamazo: elite castellana en la Restauración (1876-1923).

Retratado en la biografía de Llanos Torriglia como “el sobrio castellano”el ilustrado Germán Gamazo convirtió su despacho de abogados en Madrid en un proscriptor de negocios y de influencia antes de jugar a la gran política. Rodeado por la elite del momento y por jóvenes pasantes con ambición, su capacidad de movilizar apoyo electoral le procuraron poder y capacidad de influencia. A todo le hacía, desde promocionar a ingenieros, abogados e inspectores hasta mediar para puestos de conserje, mozo o cartero, incluso cuando procedía intermediaba para lograr favores a su región, como hizo al conseguir la rehabilitación del municipio de Rueda o la instalación de un puesto de la Guardia Civil en Mejorada del Campo. Todo un despliegue de poder y recursos que terminó con el impulsor de la saga, consolidado como buen cacique, en el incipiente negocio de la prensa.

 

 

Más allá de heredar propiedades en Boecillo y cierto espíritu empresarial, la generación de Germán Gamazo, liberal en lo político, conservador y proteccionista en lo económico, amasó una importante fortuna como prestigioso abogado, hasta el punto de aplicar parte de su dinero al préstamo usurario, que generaba jugosos ingresos vía intereses o activos inmobiliarios puestos como garantía. En la mayoría de las ocasiones, la relación con los deudores, muchos de ellos miembros de la nobleza, era puramente económica, aunque en ocasiones podía tener derivada política, sobre todo si coincidía con periodos electorales. Esta incursión en el mundo financiero hizo que la tercera generación encabezada por Juan Antonio Gamazo tuviera recursos para invertir en distintos sectores económicos, como agricultura, ganadería, inmobiliario, eléctricas, textil y construcción.

Al contrario que en otras dinastías, la tercera generación consolidó y aumentó la herencia recibida. El primer Conde de Gamazo supo compaginar su presencia en la vida política, heredó el acta de diputado por Medina del Campo que su padre ocupó hasta su muerte durante 30 años, con el olfato para los negocios, sobre todo en aquellos donde era necesario aportar grandes sumas de capital para participar, como el transporte (Compañía Trasatlántica) o la banca, sector al que destinó gran parte de la fortuna a través de sus inversiones en los catalanes Banca Arnús-Garí (vinculado por familia política) y Banco Hispano-Colonial (vinculado con la exportación a las Colonias), y del original Banco Español de Crédito de 1902 (Banesto), situación que le permitió convertirse en una de las primeras fortunas capitalistas del país a comienzos del convulso siglo XX.

Como buena élite local, los Gamazo han recurrido a lo largo del tiempo a la vía matrimonial como palanca para consolidar su poder político y económico. Ya el notario Timoteo emparentó en Boecillo con la familia Calvo, que ocupaban distintos cargos de poder municipal. Precisamente, la vía marital hizo que una hermana de Germán, Constancia, se casara el joven abogado amigo de la familia Antonio Maura, que terminaría siendo cinco veces presidente del consejo de ministros y cuyos hijos, GabrielMiguel Maura, heredarían la tradición política familiar. Otro ejemplo de buen enlace nupcial lo representa Juan Antonio Gamazo, primero de la saga en disfrutar de título nobiliario ligado al apellido familiar, que casó con MartaArnús, joven de familia adinerada de Barcelona, vinculada a la banca y a grupos de poder económico, como los Güell o los Ferrer.

Propio de esa época histórica, los enlaces también servían para emparentar a la alta burguesía con la aristocracia, un fenómeno que según el historiador ManuelTuñón de Lara tiene su razón de ser en el deseo de robustecer el bloque de poder dominante frente a las clases populares. En el caso de los Gamazo, el ennoblecimiento del apellido se consiguió mediante concesiones de la Corona y de la Iglesia, o por cuestiones hereditarias o de casamiento. 200 años después, la saga vallisoletana sigue formando parte de la oligarquía de este país a pesar del cambio de los tiempos, siendo otro matrimonio, esta vez el formado por Ana Gamazo Hohenlohe (quinta generación) y el financiero Juan Abelló Galló, el ejemplo más destacado de perpetuación de esta elite de origen castellano.

 

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