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Valencia: Así se manipuló el accidente de metro

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 30 abril, 2013 at 11:43
  • Ferrocarrils contrató una consultora para fabricar una verdad oficial
  • HM & Sanchis ‘cocinó’ 62 respuestas para posibles preguntas en las Cortes
  • A la pregunta de si pudo ‘fallar algo’, la respuesta debía ser rotunda: ‘No’
  • ‘Le pregunten lo que le pregunten, transmitir que ha sido un accidente’
  • Metro Valencia ocultó que el mismo tren ya tuvo un descarrilamiento en 2003
  • Un editor de Canal 9 admite las directrices para minimizar la tragedia

 

Estado en el quedó una de las unidades de Metro Valencia tras el siniestro. | E.M.

La emisión este domingo del programa de ‘Salvados’ dedicado al accidente de metro de Valencia, que dejó 43 muertos y 47 heridos en el año 2006, ha subrayado la polémica respecto a la gestión política posterior al siniestro y ha hecho de altavoz de las reclamaciones de las víctimas, que llevan seis años exigiendo la reapertura de la comisión de investigación.

Los familiares de los muertos y los heridos en el accidente nunca aceptaron el resultado de la investigación parlamentaria, tampoco los partidos de la oposición en la Comunidad Valenciana, y el tono de sus quejas se elevó tras las revelaciones de EL MUNDO hace ahora un año, hilo argumental del último ‘Salvados’.

El domingo 19 de febrero de 2012, el periódico EL MUNDO  demostraba que la empresa pública Ferrocarrils de la Generalitat (FGV) había contratado en 2006 los servicios de una consultora para aleccionar a los técnicos que debían comparecer en las Cortes Valencianas tras el accidente. El objetivo era que todos defendieran sin fisuras que lo ocurrido en la línea 1 de MetroValencia había sido “un accidente inevitable”.

La consultora HM & Sanchis fue contratada por un valor no inferior a 621.000 euros y con cargo al presupuesto público, sin que mediara concurso público. Por estos contratos está ahora imputada Marisa Gracia, ex gerente de FGV y destituida por Alberto Fabra en noviembre del año pasado, más de seis años después del accidente.

‘Pregunten lo que pregunten’

Tras la tragedia de Valencia, Marisa Gracia trabajó con sus directivos para pactar el mensaje oficial que debían dar los trabajadores de Ferrocarrils en las Cortes. El informe, de 23 páginas, era un perfecto manual para manipular los hechos. Incluía estrategias discursivas y gestuales para sentirse seguro ante las preguntas de los diputados. Todo se ensayó en el despacho de Gracia.

Introducción del informe preparado por la consultora HM & Sanchis. 

El título del documento era ‘Reflexiones para la comparecencia en la comisión de investigación en las Cortes Valencianas’ y el primer párrafo decía: “Su objetivo en esta comparecencia debe ser, le pregunten lo que le pregunten y se desarrolle como se desarrolle, transmitir a los miembros de la Comisión que lo ocurrido ha sido un accidente, cuya causa ha sido el exceso de velocidad y que este exceso no puede ser atribuido a ninguna deficiencia técnica, ni a ninguna dejación de responsabilidades, ni a ningún incumplimiento de acuerdos, pues la línea 1 es segura”.

El documento preparado por la consultora recuerda a los empleados de FGV que para que sus contestaciones sean “comprensibles y creíbles” es necesario que “todos los miembros de Ferrocarrils digan exactamente lo mismo ante los mismos temas, sea cual sea la forma en que les realicen las preguntas”.

Exigieron hablar con “seguridad” porque “cuanto más seguro está el que habla, más creíble es”, y exigieron “no tratar de ser simpático”, “no romper nunca el silencio” y “no entrar a discutir, ni a matizar lo que le pregunten”.

Se recomendó a los trabajadores llevar las respuestas por escrito, se les prohibió emplear palabras como “tragedia”, “deficiencia” o “baliza” y se les preparó para las preguntas que podía hacer cada partido. La información destapó que la empresa HM & Sanchis había ‘cocinado’ hasta 62 respuestas para posibles preguntas. “Si hay 43 víctimas, ¿no cree que falló algo?”. La respuesta que debía darse era rotunda: “No”.

El libro de averías y todas sus copias desaparecieron tras el accidente sin que todavía exista una explicación. FGV también preparó a sus empleados para responder sobre ello. “El libro de averías forma parte de la cabina del conductor y está precintada por la policía judicial, por lo tanto no sabemos nada sobre él”.

Las tareas de aleccionamiento, que reconoció el ex jefe del departamento de seguridad de FGV en ‘Salvados’ este domingo, funcionaron. Todos los técnicos repitieron el mismo discurso y la comisión de investigación se cerró sin más responsables que el maquinista del tren, fallecido en el accidente. Los tribunales ratificaron después la misma conclusión. Los directivos de FGV celebraron el éxito de su plan con una mariscada pagada con fondos públicos.

Se ocultó un accidente previo

El 21 de octubre de 2012, de nuevo el periódico EL MUNDO desvelaba que la unidad del Metro de Valencia que había sufrido el accidente en 2006 ya había sufrido un accidente con las mismas características técnicas tres años antes. Ferrocarrils de la Generalitat siempre lo ocultó y la consultora que contrató se encargó de que estos hechos se obviaran en la comisión de investigación.

En la documentación a la que tuvo acceso este periódico se transcribía que a las 14.44 horas del 30 de junio de 2003 se produjo en la localidad valenciana de Alcàsser, en la misma linea 1, un descarrilamiento de la unidad muy similar a la de 2006 aunque sin consecuencias.

La gerente de FGV y toda la cúpula directiva ocultaron el accidente tanto en las Cortes como en la instrucción judicial pese a que el diputado socialista Andrés Perelló preguntó expresamente si la unidad había sufrido antes algún otro descarrilamiento.

La estrategia del silencio

Más allá de la comisión parlamentaria y la resolución judicial, la estrategia diseñada por el gobierno de Camps y denunciada por la asociación de víctimas del accidente en el documental ‘O responsables’ pasó por tratar de silenciar a los familiares ofreciendo puestos de trabajo e indemnizaciones y por ocultar sus posteriores reclamaciones en los medios públicos.

Un editor de informativos de Canal 9 ha admitido casi siete años después las directrices desde la Generalitat para minimizar el accidente en el que murieron 43 personas y otras 47 resultaron heridas. “Había una decisión desde la línea editorial de no interrumpir la programación”, ha confesado el periodista Frederic Ferri. “La línea de las informaciones que salían en Canal 9 estaba en la línea de lo que decía Presidencia de la Generalitat”.

El presidente era entonces Francisco Camps. En cinco años nunca recibió a la asociación de víctimas del accidente.

 

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