Más de1 millón de lectores. En español, en todo el mundo.

El día en que la Legión perdió a su jefe

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 13 junio, 2013 at 11:32

Hasta aquel 5 de junio de 1923 el llamado Tercio de Extranjeros no había vivido una situación como aquella: las balas de los rifeños tumbaron a su segundo comandante en jefe.

 

El día en que la Legión perdió a su jefe

 

Tenía cuarenta y dos años y era un oficial y un caballero. De la Orden de Santiago y de la Real Maestranza de Zaragoza. Hoy día sería un hombre relativamente joven pero las imágenes fotográficas le muestran con gesto adusto y un bigote que le hacen mayor. Pero es que en la época el modelo estético masculino buscaba aparentar edad y él, teniente coronel del Ejército español, no escapaba a la moda de su tiempo.

Era, además, un soldado ilustrado y políglota, educado por los jesuitas y capaz de hablar francés, inglés, alemán, griego y latín. Su nombre era Rafael Valenzuela. Había nacido un 23 de julio de 1881, criándose en Zaragoza, con la que siempre mantuvo el contacto. A punto de cumplir los dieciséis años, había optado por la carrera de las armas, ingresando en la Academia de Infantería de Toledo en 1897. De allí salió estampillado como alférez e inició una carrera militar que le llevó a servir en unidades tan prestigiosas como el Regimiento de Infantería “Inmemorial” número 1, a combatir en Marruecos en los años diez del siglo XX y a ser ayudante de altos mandos militares. Pero la llama de Esparta ardía en él. Podía haber mantenido su destino en la Península pero Valenzuela pidió incorporarse de forma voluntaria en la sangrienta contienda que España libraba contra los rifeños en el Protectorado marroquí.

La petición fue escuchada y tras comandar a Cazadores pasó a hacerse cargo del Grupo de Regulares de Alhucemas. Siempre tropas de choque. Estando al frente de las tropas indígenas le llegó, en el otoño de 1922, el nombramiento de comandante en jefe de la Legión. Su fundador, José Millán-Astray Terreros, se había apartado del mando activo a consecuencia de sus divergencias con las Juntas de Defensa. A Valenzuela le correspondió sustituirle, y el listón dejado por el bravo mutilado de guerra estaba alto. Sin embargo, aceptó el puesto y pasó a estar al frente de los hombre de la pica, la ballesta y el arcabuz.

Valenzuela entroncó rápidamente con la mística legionaria. El puesto de Tizzi Assa, en manos españoles desde el otoño de 1922, peligraba acosado por las acometidas rifeñas en aquella primavera de 1923. Las cosas se complicaron a finales de mayo y en muchas mentes estaba el recuerdo del Desastre de Annual apenas un par de años. El jefe del Tercio de Extranjeros, de permiso en Madrid, tomó el primer expreso camino de Málaga al tener noticias de lo que se cocía. Él, pasara lo que pasara, estaría con sus legionarios. La respuesta española pasaba por aliviar el cerco sobre Tizzi Assa pero para eso había que sortear otras posiciones en las que los rifeños, emboscados, se habían hecho fuertes. En la tarde del 4 de junio Valenzuela se incorpora a las banderas de la Legión que debían participar en el ataque. A primera hora de la mañana del día siguiente, 5 de junio, se lanza el ataque a Peña Tahuarda, donde el enemigo aprovechaba el terreno como defensa natural.

La plana mayor de Valenzuela, incluyendo gastadores, enlaces, oficiales y camilleros, sigue a su comandante en jefe, que avanza en cabeza pistola y gorrillo legionario -otras versiones señalan que bastón de mando- en mano. Valenzuela trastabillea, alcanzado por un impacto pero continúa hasta que otro disparo enemigo, certero, le abate. La Legión, como un sólo hombre, se abalanza contra el enemigo para vengar la muerte de su comandante en jefe.

El cerco a Tizzi Assa se rompe y alrededor del cuerpo de Valenzuela se encuentran, muertos, los bravos que le acompañaron en su carga. El Tercio había demostrado que sus jefes no sólo estaban en primera línea, sino que también caían al frente de sus legionarios.La cruz de una madreLa muerte del teniente coronel, jefe de la Legión, conmovió a España y, de forma especial, a Zaragoza, a la que tan ligado estaba. El féretro con su cuerpo fue trasladado desde Marruecos por una guardia de oficiales y legionarios que participaron en su funeral en la ciudad aragonesa.

La Legión no dejó a Valenzuela y el cortejo fúnebre hasta su entierro en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar -entre vivas a España y el Tercio- contó, entre otras, con coronas enviadas por Doña Victoria y Doña María Cristina. Pero la más destacada fue la de su madre, una Cruz de Santiago realizada con claveles en la que podía leerse “A su heroico hijo, su madre”.

 

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Hasta aquel 5 de junio de 1923 el llamado Tercio de Extranjeros no había vivido una situación como aquella: las balas de los rifeños tumbaron a su segundo comandante en jefe.     Tenía cuarenta y dos años y era un ofic…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: