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Arturito Mas cumple seis meses de Gobierno marcados por los escándalos y la parálisis política

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 20 junio, 2013 at 6:38

NI FECHA DE CONSULTA, NI LEYES, NI PRESUPUESTOS…

 

 

El presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, cumple seis meses al frente de un Gobierno que, a pesar de ser casi idéntico al de la anterior legislatura, ha dado un giro de 180 grados a su estrategia, radicalizando sus mensajes y situando el “derecho a decidir” como meta primordial. O lo que es lo mismo, el referéndum independentista que ha de efectuarse durante el 2014.

Aparte de las cuestiones identitarias, el Ejecutivo catalán apenas ha hecho nada: no tiene aprobados todavía los presupuestos de 2013, no ha llevado ninguna ley a la Cámara autonómica y no ha fijado fecha para la celebración del polémico referéndum, la propuesta estrella de CiU para esta legislatura.

Mas introdujo cambios capitales en esta nueva etapa, tras las elecciones del 25 de noviembre. El PP, que hasta entonces había sido su socio de referencia y que le ayudó a sobrellevar los drásticos recortes en sanidad, educación y servicios sociales, así como los presupuestos de los años anteriores, pasó a ser su peor enemigo. El lugar de los populares lo ocupó, en cambio, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que aceptó dar estabilidad al Ejecutivo de CiU a cambio de que se comprometiese a celebrar el referéndum de la independencia en el 2014.

A partir de ahí, lo que hubo en estos últimos seis meses fue una escalada de confrontación identitaria con el resto de España y un amago de crisis interna en CiU debido a los moderados posicionamientos de Unió Democràtica (UDC) ante los devaneos independentistas del sector soberanista de Convergència. Porque el propio líder de UDC, Josep Antoni Duran Lleida, ha advertido que una celebración de la consulta por las bravas es inviable, pese a los mensajes en sentido contrario que llegan desde las filas de Esquerra y desde el sector duro de Convergència.

El frío recibimiento internacional del referéndum y el propio desgaste de Convergència han hecho a Artur Mas frenar su galope hacia el Estado propio, hasta el punto de que, tras la enésima crisis con Duran por la conveniencia a o no de celebrar la consulta el año que viene, por primera vez Mas ha sopesado la posibilidad de un aplazamiento “aunque siempre dentro de la legislatura”.

Para el portavoz del grupo parlamentario socialista,Maurici Lucena, “estos seis primeros meses de Govern han sido la confirmación de que el país está sin rumbo y sin Gobierno. La prioridad es única y exclusiva: la excursión hacia la independencia al precio y coste que sea para el país. Debe de ser muy fuerte la presión de ERC. CiU está prisionera y Mas es un presidente cautivo”.

En el PP, las opiniones son similares. “El adelanto electoral no ha servido para nada y Cataluña sigue bloqueada por la pasividad de un Gobierno de CiU quededica todos sus esfuerzos a la agenda soberanista bajo la tutela de ERC”, dicen a El Confidencial fuentes de la dirección del PP. Y van más allá: “Artur Mas no ha corregido el rumbo y sigue empeñado en su plan para separar Cataluña de España aunque la división entre catalanes que ha provocado su política independentista ya ha llegado a sus propias filas”, dicen en referencia al desmarque de la independencia que ha pregonado el democristiano Duran Lleida.

Un desgaste galopante

Lo cierto es que el Gobierno catalán está entre la espada y la pared. Los obligados recortes para cumplir con el objetivo de déficit han provocado un gran desgaste de CiU. Tanto que, según las últimas encuestas, podría estar a punto de perder su posición de fuerza hegemónica en Cataluña a favor, precisamente, de ERC. La evolución es preocupante: Artur Mas convocó unas elecciones anticipadas para intentar llegar a la mayoría absoluta que tenía al alcance de su mano: en el 2012, tenía 62 diputados, cuando le hacían falta para esa mayoría 68 escaños.

Deslumbrado por la masiva asistencia a la manifestación del pasado 11 de septiembre, abrazó el independentismo en su programa electoral y concurrió a los comicios con su promesa de convocar un referéndum independentista en esta legislatura. Pero las urnas le dieron la espalda y bajó a sólo 50 escaños, mientras que ERC subió de 10 a 21 y se situó como la segunda fuerza política, incluso por delante del PSC. Las últimas encuestas, sin embargo, apuntan a una continua caída en picado de CiU, que podría perder una docena más de escaños, lo que significaría un resultado negativo histórico para la coalición, mientras que Esquerra sigue subiendo y se acercaría peligrosamente a los convergentes, consolidando su segunda posición en el espectro político catalán.

Por tanto, el pacto CiU-ERC no ha sido ningún revulsivo para Artur Mas. Ni su tabla de salvación. La radicalización soberanista de CiU va inversamente proporcional a la tendencia de voto que registra la coalición nacionalista.

A este desgaste contribuyen, evidentemente, otros factores, además de la deriva independentista. “Los escándalos de corrupción se han acumulado durante estos meses, como el caso Palau, el caso ITV, el caso de la mafia rusa de Lloret, el caso Pallerols, o los escándalos relacionados con la sanidad. Y aunque ya ha dimitidoXavier Martorell antes de su reprobación parlamentaria y posible imputación por los casos de espionaje, la suma de casos judicializados van a laminar el ya limitado liderazgo de Artur Mas”, afirman fuentes del PP.

Nadie duda de que la imagen de corrupción en Cataluña va unida indefectiblemente a Convergència, y los últimos episodios judiciales han echado leña al fuego: el secretario general de CDC,Oriol Pujol, está imputado por supuestamente haber intentado amañar el concurso de las estaciones de ITV, mientras que exdirigentes de Unió fueron condenados por apropiación de fondos públicos. Y, para colmo, el fiscal acusa a Convergència de llevarse 6,6 millones de euros en comisiones ilícitas a través del Palau de la Música en la época en que este estaba presidido por el corrupto Fèlix Millet.

Artur Mas tendrá que dar explicaciones en el Parlamento autonómico en las próximas semanas por este presunto desvío de fondos del Palau, y en esta ocasiónni siquiera ERC tuvo agallas para vetar la petición de comparecencia que hizo la oposición. Sin embargo, la unión de ambas formaciones evitó que el president dé las explicaciones en el pleno parlamentario: sólo acudirá a una de las comisiones de asuntos institucionales que se celebrarán en el mes de julio. Para el portavoz de Ciutadans, Jordi Cañas, ello se debe a que Mas “tiene miedo de que se visualice públicamente a un presidente del Gobierno dando explicaciones por la supuesta implicación de su partido en un caso de corrupción”. La presidenta del PP catalán,Alicia Sánchez-Camacho, por su parte, anunció ayer que, tras el informe del fiscal sobre el caso Palau, pedirá una nueva comisión de investigación sobre los procesos de adjudicación pública del Gobierno. “Ya sé que a ustedes sólo les interesa hablar de los casos de corrupción que afectan al PP, porque cuando les tocan a ustedes todo son conspiraciones, guerra sucia o maniobras contra el proceso independentista. Ustedes no tienen corrupción, porque todo lo avala lasenyera [bandera catalana] y el país”, le espetó Sánchez-Camacho a Artur Mas en la sesión plenaria del Parlamento

Escasa gestión de Gobierno

A todo ello se le suma otro factor importante: la escasa gestión de Gobierno que se ha realizado durante el semestre. En estos momentos, Cataluña es la única comunidad que no tiene aprobados todavía los presupuestos de este año. “Seis meses y ninguna ley; este es el penoso balance que hacemos del Gobierno. Tampoco la ley más importante de un país, la de Presupuestos, que es la que marca las prioridades y la que tiene que servir para luchar contra la crisis. En este sentido, el Gobierno ha hecho un pleno, tres de tres: tres años sin presentar presupuesto cuando toca ante el Parlamento para un debate democrático. Esto no le pasa a ningún Gobierno de ningún país democráticamente avanzado y, si pasa, causaría su caída inmediata”, subraya Maurici Lucena.

Para el PP, esta situación es también muy grave: “Cataluña no tiene presupuestos,hace casi un año que no se aprueba ninguna ley en el Parlament y no se ha emprendido ninguna reforma que refuerce las adoptadas por el Gobierno de España para recuperar la economía. No existe acción de gobierno en Cataluña y la política se resume en cumbres cada quince días que sólo sirven para hacerse una foto y alimentar la maquinaria de propaganda a través de los medios de comunicación públicos y subvencionados”, acusan en la cúpula popular.

Lucena insiste en que Mas “ha renunciado a gobernar, está hipotecado y atado de pies y manos por su socio estable. Y, por si fuera poco, con la ayuda de ERC, silencia el debate sobre la crisis, la situación de paro y los problemas de los catalanes. Tienen secuestrado al Parlamento. No permiten el debate presupuestario ni cualquier otro que no pase por la agenda nacional y que tenga que ver con la situación de crisis, paro, y sus efectos sobre la ciudadanía. La mayoría parlamentaria veta sistemáticamente el debate monográfico sobre reactivación económica que propuso el grupo parlamentario socialista y también el debate que hemos propuesto sobre la situación de nuestros jóvenes, las dificultades que tienen para forjarse un futuro, el exilio obligado. Estos debates no interesan al presidente Mas, al Gobierno de Cataluña y a su socio ERC”. Y remata: “Nunca un presidente de la Generalitat había vinculado el destino de un país y de sus ciudadanos a su supervivencia política. Es inédito”.

Desde el Gobierno se advierte que hace una semana el propio Mas presentó el Plan de Gobierno para esta legislatura, que se articula en torno a 7 ejes. Pero eso es papel mojado para la oposición. “Ese plan no tiene ninguna utilidad porque no va acompañado de una dotación presupuestaria y no tiene sentido presentar un plan a los cinco meses de la investidura, que es donde se plantea el plan de Gobierno para la investidura”. Es decir, que el plan que presentó Mas, además de no contener dotaciones presupuestarias ni calendario de aplicación de medidas no es más que una rememoración de las medidas expuestas por Artur Mas el 21 de diciembre en su discurso de investidura. Nada nuevo bajo el sol.

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