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El peso mexicano ha caído un 15% desde la victoria en EE.UU. del candidato republicano

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 20 diciembre, 2016 at 12:49

El país entraría en recesión si se elimina el tratado de comercio norteamericano

 

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México espera con cierta angustia la inauguración presidencial de Donald Trump, que llegará a la Casa Blanca el próximo 20 de enero. Sus promesas durante la campaña electoral de romper el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA por sus siglas en inglés) o de sellar con un muro toda la frontera que separa México y Estados Unidos han tenido ya un claro impacto en la economía mexicana, muy dependiente de sus relaciones con el vecino del norte.

La noticia de la victoria de Trump a principios de noviembre fue acogida con un desplome del 15 por ciento del valor del peso mexicano en relación al dólar, del que no se ha recuperado; sigue por encima de los 20 pesos por dólar. Eso está teniendo un impacto en los precios debido al mayor coste de las importaciones, lo que ha acelerado el crecimiento de la inflación, acercándola al 4 por ciento. Ante esta situación, en cada una de sus tres últimas reuniones el Banco de México ha debido acordar una nueva subida de los tipos de interés (ya van cinco subidas a lo largo de 2016), elevándolo la semana pasada al 5,75 por ciento.

En su comunicado, el Banco reconoció la situación de volatilidad del peso e indicó que puede prolongarse ante la incertidumbre de las políticas que el nuevo presidente estadounidense seguirá en la relación con México. «Si las propuestas políticas más extremas no se materializan, hay espacio para que el peso se aprecie», indicó la autoridad monetaria. Con todo, existe pesimismo sobre el crecimiento económico de la economía mexicana, que este año puede ser del 2 por ciento y del 1,8 por ciento el próximo. Una ruptura del NAFTA podría llevar a una recesión.

 Esto último es lo que advierte la Cepal, el organismo de la ONU dedicado al desarrollo de Latinoamérica. Según su secretaria ejecutiva, Alicia Bárcena, una anulación o modificación importante del tratado de libre comercio que une a Estados Unidos, Canadá y México, podría suponer para este último país una caída del PIB del 2,7 por ciento, abocándolo a la recesión.

Las objeciones de Trump

El NAFTA, que entró en vigor 1994, ha llevado a que el 80 por ciento de las exportaciones de México tengan Estados Unidos como destino, al tiempo que ese país es el primer inversor extranjero en su vecino del sur. Se trata de una intensa relación en la que ambos países comercian un millón de dólares cada minuto.

Trump cuestiona el tratado porque ha generado el traslado de parte de la producción de empresas estadounidenses a México debido a los salarios más bajos. El presidente electo ha sugerido una tarifa del 35 por ciento para la producción de ese tipo de compañías, pero no se sabe si la aplicará y si lo haría a empresas ya instaladas. De momento, Trump ha volcado su esfuerzo en mostrar que es capaz de impedir que nuevas empresas trasladen parte de su producción a México. En realidad, como ha advertido un informe de USA Today, solo consta que seis compañías estadounidenses de cierto volumen, de las miles que existen en el país, hayan indicado en el último año alguna intención de mover producción al otro lado de la frontera.

Trump puede hacer algo de cirugía en esa línea, pero es difícil que se embarque en un intento de romper el NAFTA. «Derogarlo no será fácil», comenta el mexicano Felipe Trigos, de la consultora Vision Americas, con sede en Washington. Argumenta que eso requeriría la intervención del Congreso, «y dudo, dados los intereses económicos de muchos estados de la Unión con México, que se atrevan a eliminar una herramienta comercial que representa medio trillón de dólares en comercio bilateral y catorce millones de empleos en los EE.UU.» Advierte, además, que un proceso de ese tipo llevaría a que empresas de los tres países del NAFTA presentaran demandas contra EE.UU. Finalmente, enemistar al vecino del sur «podría traer no solo repercusiones económicas, sino de seguridad al poner en riesgo la colaboración que existe entre agencias de procuración de justicia de ambos países en el combate al crimen transnacional».

Para el economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el español José Juan Ruiz, en realidad cabría la revisión de común acuerdo de algunos aspectos el NAFTA. En recientes declaraciones indicó que se trata de un acuerdo comercial viejo que podría adaptarse a las nuevas realidades del comercio entre sus tres integrantes. De hecho, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha mostrado su disposición a sentarse a hablar.

El próximo año, en cualquier caso, «será un año muy difícil para México, sobre todo por la incertidumbre y la especulación económica; las inversiones se detendrán y capital saldrá», pronostica Felipe Trigos. Pero pasado el primer año de la presidencia de Trump, dependiendo de qué medidas tome su Administración, «veremos mayor normalidad en los mercados».

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