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¿Y el 2017?

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 29 diciembre, 2016 at 12:25

europa

¿Se acuerdan del efecto 2000? Aquel pánico organizado, el error del milenio, cuando creímos que el mundo implosionaría como la Estrella de la muerte porque ningún software tenía previsto el salto de siglo y volveríamos informáticamente al año 1900 en lo que uno tarda en tragarse 12 uvas. Y todo colapsaría: los bancos, nuestros teléfonos, el transporte, la economía mundial… ¿Lo recuerdan? Pues olvídenlo porque aquello no pasó, nada colapsó y aquella Nochevieja pasará sin pena ni gloria por los anuarios. De hecho, olviden también lo que pasó en 2001 y en 2002 y en 2003 y en 2010 también… Casi nada vale porque el siglo XXI empieza justo ahora.

“Los tiempos que vivimos equivalen al año 1914 del siglo pasado”, sentencia el catedrático de Derecho Constitucional Javier Pérez Royo. “No creo que sea una exageración compararlo. La Historia no se repite nunca exactamente igual, pero se repite. Cuando se escriba la Historia del siglo XXI se dirá que empezó en 2016. Igual que cuando se habla del siglo XX se empieza a partir de 1914 y acaba en 1989, desde la Primera Guerra Mundial a la caída del Muro de Berlín. Aquello supuso un cambio de dirección en el mundo y ahora estamos ante un nuevo giro”.

¿Hacia dónde giramos?

La plataforma de inteligencia geopolítica Stratfor, considerada por algunos la CIA en la sombra, publicó hace sólo unos días un análisis que se atrevía a predecir la muerte inminente de la Unión Europea: “A pesar de las pequeñas posibilidades de que esto realmente ocurra, sólo el hecho de que se hable del posible colapso de la unión monetaria dice mucho sobre el tamaño de los problemas a los que se enfrenta Europa. 2017 será el año más importante para la continuidad de la eurozona, ya que el riesgo político y económico alcanza el núcleo mismo del bloque en Alemania, Francia e Italia”.

Julien Toyer es el responsable de la agencia Reuters en Madrid. Es francés y su país está subrayado con fluorescente en todos los calendarios del año que viene. “La crisis ha hecho que mucha gente, sobre todo en las clases medias, se haya sentido muy afectada a nivel económico, pero también social. La mundialización no se ha explicado bien en muchos casos ni se ha llevado bien a cabo y los más débiles no se han protegido como se tendrían que haber protegido. Y eso hace que la gente busque soluciones o respuestas en partidos que no son los tradicionales, en partidos que quieren romper lo establecido. En Francia esta expresión está en el Frente Nacional. Es un partido con tintes racistas pero sus votantes no tienen por qué serlo. De hecho mucha gente les votará para romper el sistema, no necesariamente para que ellos lo reconstruyan”.

Sólo unos días después de que los holandeses calibren (el 15 de marzo) el auge o no de la ultraderecha en sus elecciones parlamentarias y dicten sentencia sobre el llamado Nexit, la propuesta del fascista Geert Wilders para sacar a Holanda de la Unión Europea, desfilarán por las urnas los franceses para medir su particular populismo. A finales de abril y principios de mayo, el país más castigado por el terrorismo yihadista en los últimos años, elige a su próximo Gobierno y nunca los sondeos fueron más favorables para la extrema derecha de Marine Le Pen.

“El Frente Nacional está muy fuerte, con posibilidades reales de estar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Ahora bien el sistema electoral hace muy complicado que Le Pen dirija el país”, explica Toyer. “Tendría no sólo que pasar a la segunda vuelta sino ganarla e históricamente en Francia la izquierda y la derecha se han unido para derrotar al Frente Nacional”.

Miguel Otero, investigador del Real Instituto Elcano, es más pesimista pero también menos dramático. Al economista no le extrañaría lo más mínimo que Le Pen fuera la primera presidenta de la República pero… ¿y qué? “Eso es lo bueno de la democracia. El juego de la democracia, que a veces no se entiende bien, es que yo lo respeto porque tú ganaste hoy pero dentro de cuatro años me puede tocar ganar a mí. Es cuando siempre ganan los mismos cuando la democracia empieza a cuestionarse”.

French far-right National Front leader Marine Le Pen leaves the polling booth as she votes in Henin-Beaumont, northern France, March 29, 2015. France goes to the polls in a two-round departmental election for local officials on March 22 and March 29.     REUTERS/Pascal Rossignol

“Le Pen está consiguiendo apoyos porque apela a los sentimientos de la gente, a las rabias, pero a ver qué puede hacer de todo lo que promete si llega al poder”, añade Otero. “Hay tres pilares muy importantes en nuestro sistema europeo occidental: la democracia plural, el estado del bienestar y la economía de mercado. Mientras esos pilares estén ahí, no hay peligro”.

Otra cosa es el daño que una hipotética victoria de Le Pen haría a la integración europea. Porque después de Francia, y con el cronómetro del Brexit en marcha, vendrá Alemania. Angela Merkel confirmó el pasado 20 de noviembre su cuarta candidatura a las elecciones federales como última garante de la estabilidad frente al “populismo y los extremismos”. En septiembre, los xenófobos y euroescépticos de Alternativa por Alemania superaron a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel en unas regionales. Primer aviso.

“El más drástico de los escenarios, que todas las fuerzas euroescépticas ganen las elecciones del próximo año, es poco probable que se materialice”, admite el informe de Stratfor. “Pero incluso si los moderados franceses, o los italianos, permanecen en el poder en 2017, sus poblaciones estarán cada vez más insatisfechas con el statu quo europeo. Los llamamientos a la reforma de la UE se harán más fuertes y, por primera vez, esas voces disidentes exigirán la repatriación de poderes a los gobiernos nacionales en lugar de una mayor integración europea. Los gobiernos actuarán unilateralmente más a menudo, y las instituciones centrales en Bruselas seguirán perdiendo su relevancia”.

Al igual que en una pieza de música clásica en la que los instrumentos y las melodías se introducen uno a uno, construyendo un crescendo armonioso, varios de los temas que han surgido en Europa en los últimos años pronto podrían estar sonando a la vez. Así lo retrata Stratfor. “Ninguno de los problemas que acechan a Europa serían por sí solos lo suficientemente graves como para destruir la zona euro en los próximos 12 meses. Pero juntos podrían resultar demasiado”.

JDM070 ELMAU (ALEMANIA) 08/06/2015.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama (c); la canciller alemana, Angela Merkel (c-i); y el primer ministro italiano, Matteo Renzi, se sientan en un banco frente a las montañas Wetterstein, en el palacio de Elmau (Alemania), hoy, lunes 8 de junio de 2015. La lucha contra el cambio climático es el tema de la sesión de trabajo con la que los líderes del G7 iniciaron hoy la segunda y última jornada de la cumbre que arrancó ayer en el palacio de Elmau. MICHAEL KAPPELER / POOL

La razón de fondo es la descomposición del orden que se fraguó después de la Segunda Guerra Mundial, ese orden se ha venido abajo. “En el año 2017 se va a jugar el destino de la Unión Europea y sabremos si se produce la implosión. Si pasa el próximo año y se mantiene la Unión Europea y el euro, habremos dado un paso enormemente importante para evitar la desintegración del proyecto. Es un momento clave porque el fenómeno que estamos viviendo no es de un solo país, es una crisis civilizatoria”, explica Javier Pérez Royo.

Con este panorama, y pese a la amenaza de un brexit a la catalana, España resulta, como dice Julien Toyer, “una islita de paz en el gran follón internacional”. En nuestro país la irrupción de la llamada nueva política, bajo las siglas de Podemos o de Ciudadanos, ha canalizado, al menos de momento, el descontento de la gente y el bipartidismo todavía sostiene una red de seguridad.

 “Lo que se constata es que España es diferente por normal“, asegura Gilles Tremllet, corresponsal de The Guardian. “Ahora los países locos somos Inglaterra y EEUU”.

Sí, todo lo que ocurra, no lo olviden, ocurrirá bajo el imperio de Donald J. Trump.

“Habrá que ver qué hace Estados Unidos en relación con la OTAN. Si se retira y deja de dar el paraguas de seguridad que implícitamente está en la OTAN ese espacio lo va a ocupar China o lo va a ocupar Rusia. No se va a quedar vacío”, advierte el economista Federico Steinberg.

trump-china

La revista americana The Atlantic ha rescatado las crónicas de la antigua Grecia para tratar de adivinar el futuro del mundo en 2017. La llamada “trampa de Tucícides” apela a las advertencias del historiador ateniense hace casi 2.500 años sobre los riesgos para la paz cuando un poder emergente desafía a la potencia preponderante en el orden mundial. Cambien Esparta y Atenas por Estados Unidos y China.

El estudio de la Universidad de Harvard que recoge la publicación asegura que en 12 de los 16 casos en los que esta amenaza ha existido el conflicto ha acabado en guerra.

“Cuando una potencia emergente pone en cuestión un orden anterior, eso normalmente acaba ventilándose en una guerra”, insiste Pérez Royo. “Estados Unidos sigue siendo la potencia dominante pero tenemos una potencia emergente que es China, que está ahí. ¿Cómo va a evolucionar el giro que supone la llegada de Trump? ¿Va a traducirse en fenómenos bélicos y guerras espantosas y globales como en 1914? Ya veremos… La guerra no es inevitable pero la tendencia, la trampa de Tucídides, está ahí. La Historia no está escrita”.

Bienvenidos al siglo XXI.

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