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El letal arsenal militar en manos de USA y China

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 23 enero, 2017 at 10:55

Las incendiarias declaraciones de Trump y los miembros de su gabinete han hecho escalar la tensión entre EEUU y China. Este país ya ha ‘sacado a pasear’ su portaaviones Liaoning

 

El portaaviones chino

                    El portaaviones chino

China ha sacado a pasear por primera vez todo un grupo de combate de portaaviones centrado alrededor de su único y flamante CV-16 Liaoning. Su recorrido lo ha llevado por numerosos puntos clave de tensión en la zona, desde la cercanía de algunas islas disputadas con Japón hasta los alrededores de las islas artificiales que el país ha creado y fortificado en el Mar de China Meridional, pasando por el Estrecho de Taiwán, lugar de al menos tres crisis bélicas en el siglo XX. El problema es que el crucero de demostración ha coincidido con la llegada a la presidencia en EEUU de Donald Trump.

 

Las incendiarias declaraciones de Trump y sus miembros de su gabinete (y su llamada telefónica al presidente de Taiwán en diciembre) han hecho escalar la tensión entre ambas potencias. Los medios estatales chinos ya avisaron recientemente: EEUU se arriesga a una “guerra a gran escala” si bloquea el acceso a las islas del Mar de China Meridional. No es descabellado por tanto pensar que la tensión actual pueda desembocar en conflicto bélico. De ocurrir, ¿cuál es la correlación de fuerzas de ambos países en la región?

 

China: buena en defensa, ataque débil

En los últimos años China ha realizado importantes inversiones en la modernización de sus fuerzas armadas, que han pasado de estar basadas en los números y en la inmensidad del país a desarrollar importantes capacidades, con la incorporación de nuevos buques, aviones y sistemas de misiles bastante avanzados.

Tradicionalmente China ha tenido unas fuerzas armadas defensivas orientadas a impedir que otros puedan atacarles en casa: los avances de los últimos años intentan ampliar el área de defensa del país alejándolo de sus costas cada vez más. A pesar de las grandes innovaciones en aviación, misiles y buques de guerra, el país aún carece de una verdadera capacidad de proyección remota de fuerza, aunque ahora dispone de recursos para defender sus zonas próximas de modo creíble. Para lo cual ha gastado mucho dinero.

De seguir al ritmo actual de crecimiento, la Marina china alcanzará un tamaño equivalente al de la estadounidense antes de 2020

El caza furtivo J-20 mostrado por China recientemente en el festival aéreo de Zhuhai.

El caza furtivo J-20 mostrado por China recientemente en el festival aéreo de Zhuhai.

En 2014, por ejemplo, se estima que China dedicó 131.000 millones de dólares a su fuerzas armadas, un incremento del 12,5% sobre el año anterior. De seguir a este ritmo la Marina del país podría alcanzar un tamaño equivalente al de la estadounidense antes de 2020. Los números, sin embargo, no bastan a la hora de hacer comparaciones. Al fin y al cabo, EEUU invirtió casi 6 veces más en defensa en el mismo periodo. La calidad, la experiencia y la tecnología y composición de los ejércitos y las flotas también importan. En lo que se refiere a la Marina, China ha pasado en pocos años de ser apenas capaz de defender sus costas a ampliar sustancialmente las zonas de mar cercanas sobre las que puede ejercer control, e incluso a desarrollar una incipiente capacidad de proyección estratégica con un sustancial incremento de la cantidad y calidad de los buques disponibles. En caso de tensiones con los EEUU, la nueva armada china jugaría un papel decisivo.

Separada de aguas abiertas por dos cadenas de islas(el reguero que conecta Japón con Taiwán y con Filipinas y Borneo; la conexión Japón – Marianas – Guam – Palaos – Papúa Nueva Guinea) la estrategia china pasa por defender los mares intermedios impidiendo el paso a fuerzas externas y al mismo tiempo abriendo a sus flotas la posibilidad de salir libremente al Pacífico Central y el Índico.

Los misiles balísticos antibuque y las bases en el Mar de China Meridional forman parte de la parte defensiva de la ecuación estratégica

Para conseguir el primer objetivo, China ha optado por una estrategia A2/AD o de denegación de acceso: desarrollar sistemas de armamento de largo alcance que amenacen a aviones y buques de cualquier rival creando ‘burbujas’ inaccesibles para fuerzas externas. Para reforzar esta estrategia y para abrir la salida a aguas abiertas tras las dos cadenas de islas desde inicios del nuevo milenio, China decidió desarrollar también una flota basada en grupos de combate de portaaviones. Pero eso es mucho más fácil de decir que de hacer.

El desarrollo de sistemas como los misiles balísticos antibuque y las bases en el Mar de China Meridional forman parte de la creación de burbujas A2/AD, es decir, de la parte defensiva de la ecuación estratégica. Para reforzar la defensa y para proyectar fuerza a distancia están los grupos de combate de portaaviones.

Lo que ocurre es que la aviación naval es un empeño extremadamente complejo y caro: los barcos son caros y requieren astilleros avanzados, el portaaviones debe ser protegido por un grupo de escolta que lo mantenga a salvo de ataques de misiles, aviones y submarinos, y los aviones del ala aérea embarcada deben ser diseñados ex profeso.

Además, hacen falta años de entrenamiento y experiencia, duramente ganada, para conseguir que todas las partes funcionen a la perfección, desde los pilotos navales a las escoltas, desde el trasvase de suministros en marcha hasta la capacidad de proyección a gran distancia.

La marina estadounidense, que realizó sus primeros empeños serios en la Segunda Guerra Mundial, se calcula que sufrió 4.500 bajas de aviadores y marinos en accidentes durante la Guerra Fría; las lecciones que le permiten mantener un tempo y una efectividad sin igual han sido aprendidas, literalmente, con sangre.

El ‘truculento’ portaaviones Liaoning

El crucero realizado por el grupo de combate del Liaoning, el único portaaviones en la marina china por el momento, demuestra los grandes avances conseguidos pero también muestra sus debilidades. Su historia es larga y truculenta: nacido Varyag de la clase Kuznetsov pero abandonado tras la caída de la Unión Soviética, el actual navío fue remolcado como poco más que un cascarón oxidado desde Ucrania hasta China para ser convertido en un casino flotante, como otros grandes buques ex soviéticos.

Sin embargo, se decidió ponerlo en servicio para lo cual fue adaptado y equipado con motores, electrónica y todo lo necesario para su uso como base de aviación naval mientras en tierra una pista simulada con las dimensiones adecuadas servía para entrenar a los primeros pilotos. Entregado a la Marina a finales de 2012, desde entonces sirve como buque de entrenamiento y de desarrollo de procedimientos, pero su actual salida ha sido el primer despliegue prolongado en condiciones similares a las reales.

El buque cuenta con muchas de las limitaciones de su semigemelo, el ruso Almirante Kuznetsov: mucho más pequeño que los superportaaviones estadounidenses de las clases Nimitz y Ford, el Liaoning opera con el esquema STOBAR (despegue corto, aterrizaje con retención) y cuenta con una rampa de despegue. A pesar de ello, el peso máximo al despegue de los aviones que embarca es limitado, lo que reduce su radio de acción y el armamento que pueden llevar; originalmente la clase Kuznetsov estaba diseñada como crucero de aviación armado con misiles antibuque (que el Liaoning no lleva) y una misión fundamentalmente de superioridad aérea, antibuque y antisubmarina local. Los aviones a bordo, los Su-33 en el caso ruso y sus derivados Shenyang J-15 Tiburón Volador en el buque chino, son ante todo cazas que permiten controlar el espacio aéreo alrededor de una flota, pero apenas tienen capacidad de ataque a buques de superficie u objetivos terrestres.

En el despliegue recién realizado, el Liaoning ha sido escoltado por dos destructores Tipo 052C, armados con 48 misiles antiaéreos de largo alcance HHQ-9 y con un radar AESA avanzado, un moderno destructor de misiles guiados Tipo 052D Luyang III, dos fragatas Tipo 054A, una corbeta Tipo 056 y un buque de suministro Tipo 903A. En la cubierta del portaaviones se han visto hasta 3 helicópteros pesados Changhe Z-18, quizá de la versión antisubmarina Z-18F son sonoboyas y sonar de profundidad variable, y ocho cazas J-15.

En algunos momentos del periplo, el grupo de combate estuvo acompañado por un submarino de misiles balísticos (SLBM) del Tipo 094, una compañía poco habitual en la doctrina occidental pero similar a la idea soviética de uso de sus cruceros portaaviones para proteger los ‘santuarios’ donde se escondían sus SLBMs y asegurar así la capacidad de respuesta. A diferencia del crucero de su semigemelo ruso, el del Liaoning ha estado exento de accidentes.

Por lo que se sabe hay un segundo portaaviones muy similar al Liaoning en avanzado estado de construcción en China (CV-17) y quizá se hayan iniciado ya los trabajos en un tercero (CV-18) más grande y con características CATOBAR (despegue por catapultas, aterrizaje con retención) aunque aún de propulsión convencional; los siguientes (CV-19 en adelante) podrían usar reactores nucleares.

Se estima que el objetivo es que hacia 2030 China pueda contar con hasta 6 portaaviones, al menos 2 tipo Liaoning, 2 similares a los ya retirados superportaaviones estadounidenses de propulsión convencional y quizá uno o dos de propulsión nuclear. El rápido crecimiento de la flota de destructores de misiles y de fragatas proporcionaría escoltas a varios grupos de combate de tal modo que al menos uno o dos pudieran estar siempre disponibles. Todo esto si todo sale bien; hasta entonces el Liaoning y sus primeros compañeros apenas podrán protegerse a sí mismos de un ataque, mucho menos actuar como fuerza ofensiva.

La marina china está desarrollando su capacidad de ataque anfibio: cuenta, entre otros, con 26 barcos de desembarco de tanques

La reciente fortificación de las islas reclamadas en el Mar de China Meridional, con el despliegue de avanzados sistemas antiaéreos de largo alcance y de defensa de punto, además de misiles antibuque y la construcción de pistas y hangares fortificados para operar cazas, convierten estos puntos en claves para establecer e imponer una zona de control aéreo (ADIZ) sobre toda esta disputada zona.

Aunque es dudoso que estas islas pudieran mantenerse operativas mucho tiempo en caso de conflicto, la necesidad de eliminarlas influiría sobre cualquier estrategia de ataque. Las amenazas vertidas por políticos cercanos a Trump hacen temer que estas bases puedan convertirse en puntos de tensión en el inmediato futuro.

Ataques anfibios y submarinos

Otros importantes activos militares chinos en caso de conflicto en la zona son los misiles balísticos antibuque y su potencial amenaza sobre los grupos de combate de portaaviones estadounidenses, con todos sus matices. La marina china también está desarrollando notablemente su capacidad de ataque anfibio, para la que cuenta con 26 barcos de desembarco de tanques del Tipo 072 en sus diversas variantes, una treintena de buques de desembarco intermedios de los Tipos 073 y 074 y, especialmente, con 4 nuevos buques anfibios del Tipo 071 clase Yuzhao, con capacidad para desembarcar cada uno un batallón de infantería de marina con entre 15 y 20 vehículos mediante ‘hovercrafts’ y helicópteros.

La expansión de la capacidad de desembarco es relevante en caso de una nueva crisis en Taiwán. Además, China contaría con el apoyo de su aviación y de sus nutridas fuerzas de artillería de misiles (ventajas de ‘jugar’ cerca de casa).

En cuanto a submarinos, China cuenta con 4 SLBMs del Tipo 094, clase Jin, considerados equivalentes a los Delta III soviéticos de finales de la Guerra Fría y armados cada uno con 12 misiles JL-2, con un alcance de unos 8.000 km. Además tiene 6 submarinos nucleares (SSNs) de los Tipos 091 (3 activos), 093 (2 activos, 4 en construcción) y 095 (1 a punto de entrar en activo, 5 estimados). Además dispone de una gran flota de submarinos convencionales, algunos de los cuales están dotados de sistemas de propulsión independientes del aire (AIP), que en las regiones costeras pueden ser incluso más peligrosos para buques enemigos que los SSNs.

Destacan los más de 15 en activo del Tipo 039A (o 041), los 13 del Tipo 039 con caso en forma de lágrima, los 12 de la clase Kilo originalmente soviética y los 16 del Tipo 035 que todavía quedan en servicio, aunque van siendo retirados. Algunos de estos submarinos disponen de sistemas de lanzamiento vertical de misiles capaces de disparar misiles de crucero y antibuque. Como prueba de la calidad alcanzada por los barcos y tripulaciones chinas en 2006, un submarino clase Song (Tipo 039) emergió repentinamente a 9 millas (16,6 km) del portaaviones estadounidense Kitty Hawk en el Mar de China Oriental sin que sus escoltas lo hubiesen detectado. A tiro de torpedo.

Muchas de las armas y equipos chinos son diseños derivados de modelos rusos y su calidad en operaciones reales es inconsistente

En la parte negativa los indudables progresos realizados por la Armada china han de ser puestos en contexto: hay factores de calidad que han de ser tenidos en cuenta. La experiencia en el mantenimiento de fuerzas expedicionarias no es algo que se improvise en poco tiempo, y la Marina china es una recién llegada a las operaciones de largo alcance. Los despliegues de buques en las patrullas internacionales contra la piratería en la entrada del Mar Rojo y las cada vez más frecuentes visitas de barcos chinos a puertos del Índico y de muchos lugares del Pacífico están proporcionando esa experiencia, pero aún no es suficiente para garantizar un alto grado de eficacia en operaciones de combate.

Por otra parte, las armas y equipo presentan un aspecto imponente, pero muchas de ellas son diseños derivados de modelos rusos o incluso soviéticos y su calidad en operaciones reales es inconsistente. Persisten también deficiencias estructurales, como la incapacidad de desarrollar sistemas de mando y combate propios o los problemas para fabricar motores de turbina de gas o reactores para los cazas de mayor rendimiento.

En el otro bando: EEUU y aliados

De cara a un hipotético conflicto naval en Asia, Estados Unidos cuenta con varias bazas importantes en forma de bases avanzadas como Guam, en la Segunda Cadena de Islas, 23 establecimientos diferentes en Japón (destacando Okinawa, en la Primera Cadena de Islas) y sus bases en Corea del Sur. Además puede contar con aliados como Australia o Filipinas, aunque últimamente el gobierno de este último país se haya mostrado menos amistoso. Otros países de la zona como Vietnam o Taiwán probablemente estarían del lado estadounidense al considerar a China su enemigo.

Estados Unidos siempre puede desplazar sus portaaviones a lugares de crisis, pero en el caso de esta región cuenta con uno permanentemente estacionado allí: desde el 1 de octubre de 2015 el USS Ronald Reagan tiene como puerto base Yokosuka, en Japón, como portaaviones destacado de la Séptima Flota.

El portaaviones USS Ronald Reagan

       El portaaviones USS Ronald Reagan

El Reagan es un clase Nimitz que tiene capacidad para generar más de 100 ataques diarios con sus casi 90 aviones y helicópteros y, dado que es del tipo CATOBAR, puede hacer despegar a sus aparatos con mayor carga de combustible y armas, dándole mayor capacidad de ataque a distancias más largas. En los despliegues el Reagan va escoltado por uno o dos cruceros antiaéreos y un par de destructores, además de un submarino nuclear SSN de las clases Los Angeles, Seawolf o Virginia. Los aviones F/A-18 son su principal arma de ataque a tierra, antibuque y antiaérea, y cuenta con el sistema Aegis a bordo de sus escoltas para protegerse de ataque con misiles de crucero o balísticos. En momentos de tensión, un segundo grupo de ataque portaaviones se podría desplegar en la región.

Aparte, Estados Unidos cuenta con un gran buque anfibio del tipo LHD estacionado en el puerto de Sasebo (Japón); estos barcos pueden actuar como ‘miniportaaviones’ ya que disponen de una cubierta corrida en la que pueden operar helicópteros, convertiplanos y aviones VTOL. Actualmente el buque destinado en Japón es el USS Bonhomme Richard, de la clase Wasp, que será reemplazado en 2017 por el USS Wasp, primero de su clase.

 

EEUU cuenta con un gran buque anfibio estacionado en el puerto de Sasebo (Japón); estos barcos pueden actuar como ‘miniportaaviones’

El caza estadounidense F-35B

               El caza estadounidense F-35B

El cambio es significativo porque el Wasp ha sido modificado para poder operar con los nuevos F-35B de despegue vertical. Además, EEUU cuenta con bases aéreas en Japón y Corea del Sur para sus cazas en las que a menudo hacen despliegues de aparatos como los F-22 Raptor. Recientemente se ha realizado una demostración de despliegue de los F-35B de los Marines. Los bombarderos furtivos B-2 han realizado despliegues en Guam, desde donde podrían realizar ataques sobre cualquier punto de Asia, y a menudo se realizan vuelos de aparatos como los B-52, bien desde el continente americano, o bien desde Hawaii.

En cuanto a fuerzas submarinas Estados Unidos tiene 57 submarinos nucleares de ataque en activo; 43 de la Clase Los Angeles, 3 de la clase Seawolf y 11 de la clase Virginia (de los que habrá al menos 5 más). También cuenta con cuatro submarinos de misiles de crucero (SSGNs) convertidos a partir de SSBNs de la clase Ohio y armados con hasta 154 misiles Tomahawk. La Armada estadounidense no cuenta con submarinos convencionales. Como complemento a todas estas armas, el país dispone de una red de apoyo considerable en términos logísticos, de comunicaciones y de vigilancia, espionaje y control, además de décadas de experiencia en la patrulla y control de los mares.

Pero a la hora de evaluar a los posibles contrincantes en esta zona es necesario asimismo mencionar a los aliados de EEUU, que lucharían a su lado y cuya contribución no sería desdeñable en el ámbito naval. Japón, Australia y Corea del Sur cuentan con avanzados submarinos convencionales, algunos de ellos con capacidad de ataque a tierra con misiles de crucero. Asimismo estos tres países disponen de buques anfibios de cubierta corrida capaces de operar helicópteros y (algunos) aviones de despegue vertical como las clases Hyūga (2) e Izumo (1 en servicio, 1 a punto) japoneses, los clase Camberra australianos (2, basados en el BPE Juan Carlos I español) o los Dokdo surcoreanos (1 activo, 1 en construcción). Vietnam, con intereses en el Mar de China Meridional, se ha rearmado con misiles para amenazar a las fuerzas chinas en el sector y crear su propia burbuja A2/AD. Y las fuerzas aéreas japonesas y taiwanesas no son desdeñables en caso de conflicto en la zona.

Así pues, la cantidad y calidad del armamento presente en el área no permite predecir con certeza quién saldría victorioso de un enfrentamiento, ya fuese en Taiwán, ya en el Mar de China Meridional. Lo que sí es seguro es que semejante guerra se convertiría rápidamente en una carnicería, con graves y sangrientas pérdidas por ambas partes; esperemos que nunca lleguemos a resolver este dilema.

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