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Exministro sociata Bono nada en un charco: El acta original de la identificación de cadáveres no fue la utilizada en el juicio

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 30 enero, 2017 at 14:26

En ese documento los generales condenados no avalaban con su firma la identificación errónea de los cuerpos

 

Imagen de los restos del avión siniestrado en mayo de 2003 en Trebisonda (Turquía)

Imagen de los restos del avión siniestrado en mayo de 2003 en Trebisonda (Turquía)

Justo el día de la muerte del general de Sanidad Vicente Navarro, condenado el 8 de julio de 2008 por la Audiencia Nacional por falsear la identidad de 30 de los 62 militares muertos en el accidente del Yak-42, un sobre sepia apareció en el madrileño hospital militar Gómez Ulla (12-6-2010).

En su interior, se hallaba una copia del «Acta de identificación, autopsia y control de los cadáveres» de la tragedia del Yak-42 que difería de aquella que la Audiencia Nacional incorporó a la causa de la tragedia aérea militar, según manifiestan a ABC fuentes solventes y conocedoras del caso ya juzgado y cuya condena fue ratificada por el Tribunal Supremo (18-3-2010).

En esa acta remitida en el sobre sepia, que nunca figuró en los autos, las firmas del general Navarro y del general José Antonio Beltrán, que coordinó la operación de recuperación de los 62 cadáveres, aparecen en cada una de las páginas junto con la del intérprete A. Jean Pierre Tercüman, al final de cada folio. En todas las páginas salvo en dos de ellas: en la 14 aparecen las firmas de los dos generales españoles después del tercer párrafo, y en la parte de abajo la del traductor; en la 15 no aparece ninguna. Precisamente estas dos páginas son las que contienen los detalles de la identificación errónea de los cadáveres.

 

A la izquierda, el acta original firmada por los generales. A la derecha, el acta utilizada en la Audiencia sin las firmas

A la izquierda, el acta original firmada por los generales. A la derecha, el acta utilizada en la Audiencia sin las firmas

El contenido de esas hojas 14 y 15 fue fundamental para condenar al general Navarro, pues en ellas se constataba la frase clave: «Además hemos llegado a la conclusión de que los cadáveres que se encuentran en las bolsas 1, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 11, 12, 13, 14, 17, 18, 22, 23, 35, 41, 43, 45, 50, 53, 55, 56, 60, 62, 64, 69, 71 y 75 son ciudadanos españoles aunque no conocemos sus nombres (son nuestros militares), solicitamos la entrega de ellos, después de su entrega comprometimos llevar a cabo todos los trámites para entregarlos a sus familiares y asumimos la responsabilidad de los cadáveres después de su entrega a nosotros».

Dicha frase fue utilizada en el juicio por el fiscal y por las acusaciones particulares, y a la postre fue la base para condenar al general Navarro por haberse inventado los nombres de esos 30 cadáveres que correspondían a las bolsas citadas.

En el acta que fue remitida a la Audiencia Nacional e incorporada a la causa, la firma de los dos generales solo aparece al final. No en cada página, como sí sucede en el acta del sobre sepia que manejaron también las autoridades turcas en diferentes comparecencias ante los medios de comunicación españoles (apareció en un programa de «Informe Semanal» de TVE y en otro de Cuatro).

Según las mismas fuentes consultadas y cercanas al caso del Yak-42, la diferencia de ambas actas «permite deducir las siguientes conclusiones: que cuando los generales Navarro y Beltrán firmaron el acta en Trebisonda, ciudad donde tuvo lugar el accidente el 26 de mayo de 2003, la hoja 14 acababa en ese tercer párrafo; que dicha acta no contenía entonces la hoja 15; y que el i ntérprete firmó las hojas 1 a 14 en momento distinto y posterior que nuestros generales, pues de lo contrario su firma en la hoja 14 estaría a la misma altura que la de estos, como ocurre en las anteriores».

Añadido turco

Hay que recordar que durante el juicio por el accidente del Yak-42 el general Vicente Navarro, sentenciado a tres años de prisión y a indemnizar con 10.000 euros a los herederos de cada una de las treinta víctimas mal identificadas, sorprendió a todo el mundo asegurando que no recordaba que le hubieran leído la frase anteriormente citada. Pero aun así fue condenado.

Según las fuentes consultadas por este periódico, esa parte del acta habría sido añadida por las autoridades turcas, que se habrían «cuidado muy mucho de remitir a la Audiencia Nacional una copia del acta original y en su lugar enviaron un ejemplar en el que las firmas aparecen solamente en las dos últimas páginas. Cabe preguntarse ahora si las autoridades españolas, principalmente el Ministerio de Defensa y el de Asuntos Exteriores y el secretario general de Política de Defensa (Segenpol), tenían conocimiento de esa acta original».

Este documento seguramente forma parte del lote que supuestamente se llevó el exministro de Defensa José Bono, quien ha manifestado, tras conocer el dictamen del Consejo de Estado sobre el accidente del Yak-42, que aún dispone de documentos sobre este caso. La pregunta, por tanto, sigue ahí: ¿por qué no se utilizó en el juicio?

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