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Posts Tagged ‘Caso Carromero’

Cuba condena a Carromero a cuatro años de prisión

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 15 octubre, 2012 at 17:53

La decisión judicial podrá ser impugnada tanto por el acusado como por el fiscal

 

Ángel Carromero abandona el tribunal provincial de Bayamo (Cuba), el 5 de octubre. | Efe

 

La justicia cubana ha condenado a cuatro años de privación de libertad al dirigente de Nuevas Generaciones del PP Angel Carromero por el homicidio imprudente de los dos disidentes cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero, informa el portal de noticias oficial ‘Cuba debate’.

La sentencia de la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial de Granma rebaja en tres años la pena de siete que solicitó la Fiscalía cubana en el juicio a Carromero, celebrado el pasado 5 de octubre en la ciudad de Bayamo, en el oriente de la isla.

“Atendiendo a la gravedad de los hechos, en que se produjo la lamentable muerte de dos personas como consecuencia de la conducta imprudente de Carromero Barrios, el tribunal le impuso la sanción de cuatro años de privación de libertad”, señala la nota divulgada por Cubadebate.

Esta decisión judicial podrá ser impugnada tanto por el acusado como por el fiscal mediante recurso de casación ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo Popular.

Ángel Carromero, un dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular en Madridconducía el coche de alquiler que el pasado 22 de julio sufrió un accidente de tráfico en las cercanías de Bayamo.

En el vehículo viajaban los cubanos Oswaldo Payá, de 60 años y líder del opositor Movimiento Cristiano Liberación (MCL), y Harold Ceperotambién de ese grupo, que fallecieron a consecuencia del impacto contra un árbol.

Otro de los viajeros era el sueco Jens Aron Modig, líder de las Juventudes Democristianas de su país, que como Carromero resultó herido leve y que unos días después del accidente fue autorizado a abandonar la isla.

El juicio contra Carromero se celebró en Bayamo, donde la fiscalía mantuvo su petición de siete años de prisión mientras que la defensa del joven solicitó su libre absolución.

Durante el juicio, la fiscal cubana Isabel Bárzaga atribuyó a Carromerotoda la responsabilidad del accidente por circular a exceso de velocidad (entre 100 y 132 kilómetros por hora, según los peritos) y por no atender entre otras, una señal previa que informaba de que esa parte de la carretera estaba en obras.

Un conductor temerario

La representante del ministerio público recordó los antecedentes de infracciones de tráfico de Carromero en España (45 multas y tres de ellas por exceso de velocidad, según dijo) y agregó que este historial le convierte en un conductor “temerario”.

“Estamos en presencia de una persona francamente temeraria” como conductor, recalcó la fiscal, quien considera que con ese antecedente la conducta de Carromero al volante no puede considerarse como un hecho “aislado” sino “habitual”.

Por su parte, la abogada cubana del joven español, Dorisbel Rojas, defendió que Carromero no es responsable de las causas que se le imputan y que según la letrada fueron principalmente las malas condiciones del tramo de la carretera en obras donde se produjo el accidente y su deficiente señalización.

Según los cálculos que la defensa dice haber revisado con diferentes expertos, Carromero circulaba a una velocidad inferior a la que señalan los peritos del ministerio fiscal.

También recordó que su defendido tenía habilitado su carné de conducir cuando se produjeron los hechos, al tiempo que cuestionó varios aspectos del procedimiento pericial.

 

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“Intentaron desnudarme. Me resistí y lo pagué”

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 6 octubre, 2012 at 12:08

 

La colaboradora de EL PAÍS en Cuba relata sus 30 horas detenida para impedirle cubrir el juicio

 

 

Me quisieron impedir llegar al juicio a Ángel Carromero. Alrededor de las cinco de la tarde del 4 de octubre, un amplio operativo a las afueras de la ciudad de Bayamo detuvo el auto en que viajábamos mi esposo y yo, junto a un amigo. “Ustedes quieren boicotear al tribunal”, nos dijo un hombre vestido completamente de verdeolivo, para inmediatamente proceder a detenernos.

El operativo tenía las dimensiones de un arresto hecho contra una banda de narcotraficantes o de la captura de un prolijo asesino en serie. Pero en lugar de tan amenazantes personas, solo había tres individuos que deseaban participar de oyentes en un proceso judicial, asomarse al interior de la sala de un tribunal. Le habíamos creído al periódico Granma cuando publicó que el juicio era oral y público. Pero ya saben, Granma miente.

No obstante, al arrestarme, en realidad me estaban regalando experimentar periodísticamente el otro lado de la historia. Vivir en la piel de Ángel Carromero cómo se estructura la presión alrededor de un detenido. Saber en carne propia los intríngulis de un Departamento de Instrucción del Ministerio del Interior.

Lo primero fueron tres mujeres uniformadas que me rodearon y me quitaron el móvil. Hasta allí era una situación confusa, agresiva, pero todavía no tenía visos de violencia. Después, esas mismas fornidas señoras me introdujeron en un cuarto e intentaron desnudarme. Pero hay una porción de uno mismo que nadie puede arrancarnos. No sé, quizás la última hoja de parra a la que nos aferramos cuando se vive bajo un sistema que lo sabe todo sobre nuestras vidas. En un mal y contradictorio verso quedaría como “podrás tener mi alma… mi cuerpo no”. Así que me resistí y pagué las consecuencias.

Después de ese momento de máxima tensión le llega el turno al policía “bueno”. Alguien que se me presenta diciendo que lleva el mismo apellido que yo –como si eso sirviera de algo- y que le gusta “dialogar”. Pero la trampa es tan conocida, se ha repetido tanto, que no caigo. Me imagino de inmediato a Carromero sometido a la misma tensión de amenaza y “buen talante”… difícil sobrellevar algo así por largo tiempo.

En mi caso, recuerdo haber tomado aliento y después de una larga diatriba contra la ilegalidad de mi arresto me quedé repitiendo por más de tres horas una sola frase “Exijo que me dejen hacer una llamada telefónica, es mi derecho”. Necesitaba una certeza y la reiteración me la daba. El estribillo me hacía sentirme fuerte frente a personas que han estudiado en la academia los diversos métodos para ablandar la voluntad humana. Una obsesión era todo lo que me urgía para enfrentarlos. Y me obsesioné.

Por un rato parecía que había sido en vano mi insistente cantaleta, pero después de la una de la madrugada me permitieron hacer la llamada. Unas pocas frases con mi padre, a través de una línea evidentemente pinchada y ya todo quedaba dicho. Podía entonces entrar en la otra etapa de mi resistencia.

La llamé “hibernación”, porque cuando se nombra algo es como sistematizarlo, creérselo. Me negué a comer, a beber cualquier líquido; me negué al examen médico de varios doctores que trajeron a revisarme. Me negué a colaborar con mis captores y se los dije. No podía despegar de mi mente el desvalimiento de Carromero en más de dos meses lidiando con aquellos lobos que alternaban con el papel de oveja.

Una buena parte del tiempo toda mi actividad la filmaba una cámara que un sudoroso paparazzi manejaba. No sé si algún día pondrán alguna de esas tomas en la televisión oficial, pero organicé mis ideas y mi voz para que no pudieran ser transmitidas menoscabando mis convicciones. O les mantienen el audio original con mi demanda, o tienen que repetir la chapuza de sobreponerle la voz de un locutor. Traté de hacerles lo más difícil posible la edición posterior de aquel material.

Solo hice un pedido en 30 horas de detención: necesito ir al baño. Yo estaría preparada para llevar la batalla hasta el final, pero mi vejiga no. Después me llevaron a un calabozo-suite. Había pasado horas en otro que tenía una rara mezcla de barrotes y cortinas, con un terrible calor. Así que llegar al salón más amplio, con televisor y varias sillas, que desembocaba en una habitación con una cama realmente apetecible fue un golpe muy bajo. Solo de mirar el estampado de las cortinas, tuve el presentimiento que era el mismo lugar donde habían hecho la primera grabación que circuló en Internet de las declaraciones de Ángel Carromero.

Aquello no era una habitación, era un set. Lo supe de inmediato. Así que me negué a acostarme sobre la sobrecama recién tendida y a poner mi cabeza sobre las tentadoras almohadas. Me fui a una silla en un rincón y me acurruqué. Dos mujeres vestidas de militar me vigilaban todo el tiempo. Yo estaba viviendo el deja vú de otro, el recuerdo del escenario en el que transcurrieron los primeros días de detención para Carromero.

Ya lo sabía y era duro. Una dureza que no estaba en el golpe o en la tortura, sino en la convicción de que no se podía confiar en nada de lo que ocurría dentro de esas paredes. El agua podía no ser agua, la cama más bien parecía una trampa y el doctor solícito estaba más cerca del soplón que del galeno. Lo único que quedaba era sumergirse en los abismos del “yo”, cerrar las compuertas con el afuera y eso hice. La fase “hibernación” derivó en un letargo auto provocado. Ya no pronuncié una palabra más.

Para cuando me dijeron que me “iban a trasladar hacia La Habana”, me costó despegar los párpados y mi lengua parecía salirse de la boca por los efectos de la prolongada sed. Sin embargo, yo sentía que los había vencido. En un último gesto, uno de mis captores tendió su mano para ayudarme a subir al microbús donde también estaba mi esposo. “No acepto cortesía de represores”, lo fulminé. Y volví a tener un último pensamiento para el joven español que vio torcerse su vida aquel 22 de julio, que tuvo que bregar entre todos aquellos engaños.

Al llegar a casa supe de los otros detenidos y de que la propia familia de Oswaldo Payá no pudo entrar a la sala penal. También del pedido de siete años hecho por el fiscal contra Ángel Carromero y de la condición de “concluso para sentencia” en que quedó el juicio de este viernes. Lo mío era solo un tropezón, el gran drama sigue siendo la muerte de dos hombres y el encierro de otro.

 

El régimen cubano desata una ola de represión al inicio del juicio contra Carromero

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 5 octubre, 2012 at 18:09

EL DIRIGENTE DE NUEVAS GENERACIONES DEL PP, JUZGADO POR HOMICIDIO IMPRUDENTE

 

La bloguera cubana Yoani Sánchez se encuentra detenida desde ayer por tarde en la ciudad de Bayamo, en el sureste de Cuba, a donde había acudido con motivo del juicio contra el dirigente de Nuevas Generaciones del PP Ángel Carromero por el homicidio imprudente de los disidentes cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero. Las fuerzas de seguridad cubanas han impedido acceder a la sala a los tres hijos de Payá, que portaban una pancarta que rezaba: “Este proceso es una farsa“.

Según ha explicado a Europa Press el presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), Elizardo Sánchez, Yoani Sánchez fue detenida a las 18:00 horas del jueves junto a su marido, el periodista Reinaldo Escobar, y una tercera persona que conducía el coche en el que viajaban.

La conocida bloguera consiguió llamar a un familiar para informar del arresto, según ha explicado Sánchez, y permanece, al igual que las otras dos personas detenidas, en “un centro policial” de Bayamo. El presidente de la CCDHRN ha atribuido el arresto de Sánchez a un intento de las autoridades de la isla de evitar que llegara al juicio de Carromero.

El diario ‘El País’, con el que colabora en los últimos meses Yoani Sánchez, ha indicado en su página web que la bloguera iba a cubrir para ellos el juicio de Carromero que comienza este viernes en la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de Granma, provincia en la que se encuentra Granma.

Por otra parte, Elizardo Sánchez ha informado del arresto de otros seis disidentes locales de Bayamo “para que no se acerquen al lugar en el que se celebra el juicio” y ha adelantado que probablemente a lo largo de la jornada podrían producirse nuevos arrestos de activistas opositores.

Carromero expresa su pena por el “desafortunado” accidente

El régimen cubano desata una ola de represión al inicio del juicio contra Carromero

Carromero expresó hoy ante el tribunal que lo juzga en la ciudad oriental de Bayamosu “profundo sentimiento de pena por el desafortunado accidente” de tráfico en el que murieron los opositores. “Lo siento profundamente”, dijo Carromero en una declaración donde aseguró que ha “perdido muchas cosas en este tiempo” pero “no tiene comparación con el sentimiento de dolor de las familias” de los fallecidos.

Tras una exposición previa del presidente del tribunal, Milson Piña Hidalgo, el juicio arrancó con esta declaración de Carromero, que luego fue interrogado por la fiscalía y el abogado defensor.

Carromero ratificó hoy las declaraciones que hizo durante la fase de instrucción del caso y aseguró que circulaba a una velocidad entre 80 y 90 kilómetros por hora al entrar en la zona de obras de la carretera donde ocurrió el accidente hace dos meses y medio. También volvió a admitir que “desgraciadamente” perdió el control del vehículo al entrar a una zona de baches u ondulaciones en ese lugar.

Carromero, de 27 años, está acusado de “homicidio imprudente” al ser el conductor del automóvil en el que viajaban Payá y Cepero, fallecidos en el siniestro. Según la versión oficial, las causas del accidente fueron el exceso de velocidad y otros errores del conductor del vehículo al circular por una carretera en obras que estaba sin pavimentar pero señalizada al efecto.

La fiscalía cubana pide siete años de cárcel para Carromero, dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular (PP) de Madrid. Fuentes de la defensa del joven español dijeron a Efe que pedirán durante el juicio su absolución e inmediata puesta en libertad.

Carromero conducía el automóvil alquilado que sufrió un accidente el pasado 22 de julio en el kilómetro 724 de la carretera que une las ciudades orientales de Las Tunas y Bayamo. Durante el juicio, además de las intervenciones de la fiscalía cubana y la defensa del acusado, prestarán testimonio ocho testigos y trece peritos. Es previsible que el juicio concluya y quede visto para sentencia este mismo viernes.

Cuba juzga hoy al español Carromero por el accidente en el que murió Payá

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 5 octubre, 2012 at 10:51

La Fiscalía pide siete años de prisión para Ángel Carromero, que conducía el coche en el que murieron dos disidentes

 

 

 

El juicio contra el español Ángel Carromero por el accidente de tráfico en Cuba en el que murió el conocido disidente Oswaldo Payá está previsto que comience este viernes en la localidad cubana de Bayamo. Carromero, de 27 años y dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular de Madrid, está acusado de homicidio imprudente por la muerte de Payá y el también disidente Harold Cepero, cuando el vehículo en el que viajaban y que conducía el joven español sufrió un accidente el 22 de julio. La Fiscalía cubana pide siete años de cárcel para Carromero.

El juicio está previsto para las 9.00 locales (15.00 en Madrid) en la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de Granma, en la ciudad de Bayamo, a unos 750 kilómetros al este de La Habana. El vehículo, conducido por el miembro de NNGG, se salió de la vía en el kilómetro 724 de la carretera que comunica Las Tunas con Bayamo, en la provincia de Granma.

El joven político español se encuentra desde entonces en prisión provisional en el centro de seguridad del Estado 100 y Aldabó, en La Habana.

En el coche también viajaba el joven político sueco Jens Aron Modig, que inicialmente fue retenido por las autoridades cubanas, pero pudo volver a los pocos días a su país. Modig alegó que dormía en el momento del siniestro y dijo tener recuerdos borrosos.

Las autoridades cubanas atribuyen el accidente a la velocidad excesiva con que supuestamente conducía Carromero y, en un vídeo difundido por el Gobierno de la isla días después de su arresto, el dirigente de NNGG admitió que perdió el control del vehículo al entrar en un bache, si bien no aclaró a qué velocidad circulaba.

El caso de Carromero ha sido tratado por la diplomacia de ambos países al máximo nivel. Los ministros de Asuntos Exteriores de España y Cuba, José Manuel García-Margallo y Bruno Rodríguez, respectivamente, se reunieron el pasado 27 de septiembre en los márgenes de la Asamblea General de Naciones Unidas para tratar este asunto, entre otros temas.

El canciller cubano, informa Europa Press, trasladó a su homólogo español el compromiso de su Gobierno para que la sentencia se dicte en un periodo “razonablemente corto de tiempo”. Ambos ministros quedaron en volver a hablar una vez que haya sentencia final para evaluarla.

El entorno familiar de Carromero, citado por Europa Press, confía en que se acabe aplicando en este caso algunas previsiones legales que permitirían al político español regresar a España aún en caso de condena, en virtud de convenios entre los dos países.

Corresponsales de Efe desplazados a Bamayo constataron la presencia de agentes de la policía en el entorno del tribunal, donde las calles aledañas se encuentran cortadas al tráfico y el acceso de peatones no residentes en la zona está restringido.

Algunos vecinos se mostraban contentos porque en los días previos al juicio se han pintado y arreglado las fachadas de las viviendas aledañas “para que no luzcan feas”, según Silvia, una maestra de 60 años.

A su vez, el portavoz de la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), Elizardo Sánchez, dijo a Efe en La Habana que al menos cinco disidentes de la ciudad de Bayamo han sido detenidos en las últimas horas y no descarta que aumente el número de arrestos.

El presidente del tribunal permitirá a medios de comunicación extranjeros desplazados a Bayamo “visualizar” el juicio en una sala aledaña mediante un circuito interno de televisión, pero con muchas limitaciones pues los periodistas no podrán introducir a ese recinto ni grabadoras, ni teléfonos móviles ni ordenadores portátiles.

 

La Fiscalía castrista pide 7 años de cárcel para Carromero por homicidio imprudente

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 16 agosto, 2012 at 11:42

 

LA VISTA ORAL SE CELEBRARÁ A FINALES DE AGOSTO O PRINCIPIOS DE SEPTIEMBRE

 

 

La Fiscalía cubana pide 7 años de cárcel para Carromero por homicidio imprudente

La Fiscalía de Cuba solicita siete años de prisión por homicidio imprudente para el español Ángel Carromero, quien conducía el vehículo que sufrió el accidente de tráfico en el que murieron los disidentes Oswaldo Payá y Harold Cepero, informaron hoy a Efe fuentes próximas al caso.

Tras el periodo de instrucción sobre el caso, el ministerio público de la isla ha presentado acusación formal contra Carromero, dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular de Madrid, que se encuentra en prisión provisional en La Habana. Presentado el escrito de acusación, el siguiente paso sería fijar la fecha de la vista oral que probablemente se celebrará en la ciudad oriental de Bayamo (a unos 750 kilómetros al este de La Habana) a finales de agosto o principios de septiembre, de acuerdo a las fuentes consultadas por Efe.

El pasado 22 de julio el líder del opositor Movimiento Cristiano Liberación, Oswaldo Payá, de 60 años, y Harold Cepero, de 31 y miembro de ese grupo cubano, murieron en un accidente de tráfico ocurrido en las cercanías de Bayamo, cuando el vehículo en el que viajaban se estrelló contra un árbol. El automóvil, de alquiler, iba conducido por Ángel Carromero y en él también viajaba el ciudadano sueco Jens Aron Modig, líder de las Liga Juvenil Democristiana (KDA) de su país. Según la versión oficial cubana, las causas del accidente fueron el exceso de velocidad y otros errores del conductor al circular por un tramo de la carretera en obras y sin pavimentar pero señalizado al efecto.

Carromero, que al igual que el sueco Modig resultó herido leve en el accidente, quedó retenido por las autoridades cubanas al día siguiente en dependencias policiales de Bayamo y el día 27 de julio fue trasladado a La Habana, donde permanece en “100 y Aldabó”, un centro del Ministerio del Interior cubano. Modig fue autorizado a salir de Cuba el día 30 de julio, después de comparecer ante la prensa en La Habana, donde dijo no recordar muchos detalles del accidente porque estaba dormido en el momento del choque.

Por su parte, Carromero confirmó la versión oficial del accidente en una declaración grabada durante su detención y difundida por las autoridades cubanas.