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Posts Tagged ‘Un loco en la Casa Blanca’

Loco de verdad: 35 expertos en salud mental aseguran que Trump tiene problemas

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 15 febrero, 2017 at 11:39

Psiquiatras y psicólogos señalan que es inestable emocionalmente e incapaz de tolerar opiniones diferentes a las suyas.

 

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Un grupo de 35 psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales han enviado una carta al New York Times en la que afirman que el nuevo presidente de Estados Unidos muestra una “grave inestabilidad emocional” que le impide ser presidente. Entre los firmantes se encuentra, por ejemplo, un antiguo presidente de la comisión de Propuestas de Investigación de la Asociación Psicoanalítica Internacional.

En su breve diagnóstico, los expertos señalan que Donald Trump es incapaz de tolerar otras opiniones y empatizar con otros. “Individuos con estos atributos distorsionan la realidad para amoldarla a su estado psicológico atacando a los hechos y a aquellos que los expresan (periodistas, científicos)”, reza el texto.

  • “En un líder poderoso, dichos ataques tienden a aumentar al tiempo que su mito personal parece confirmarse”, asegura. “Nos tememos que hay demasiado en juego para continuar en silencio”.

Individuos con estos atributos distorsionan la realidad para amoldarla a su estado psicológico atacando a los hechos y a aquellos que los expresan (periodistas, científicos)

Trump ataca repetidamente a la prensa, a la que describe como “la oposición” y acusa de difundir “noticias falsas”. Y si bien los medios están en el centro de la diana del mandatario, sólo en Twitter Trump ha atacado a más de 300 personas, organizaciones, países u objetos desde que lanzó su candidatura, según un recuento del citado rotativo neoyorquino.

Asimismo, no ha mostrado reparo en blandir argumentos infundados para servir sus propósitos: sin ir más lejos, reivindica que en las elecciones que lo hicieron presidente hubo fraude a favor de su rival, Hillary Clinton.

 

En plena “pataleta” Donald Trump afirma que se impondrá a la justicia en el veto migratorio

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 5 febrero, 2017 at 12:09

El presidente llama “supuesto juez” al magistrado que ha suspendido el veto migratorio y tacha la decisión de “ridícula”. Los aeropuertos vuelven a la normalidad

 

James Robart, juez federal nombrado por Bush

James Robart, juez federal nombrado por Bush

El cierre de las fronteras de Estados Unidos para los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana dictado por la Casa Blanca hace nueve días ha provocado, primero, estupor mundial, después protestas masivas en los aeropuertos, luego acciones judiciales y, finalmente, un conflicto institucional con un tono bronco inaudito en Estados Unidos. La última expresión de ese conflicto fue el ataque, vía Twitter, que lanzó este sábado el presidente Donald Trump contra el juez federal que la víspera paralizó cautelarmente el veto migratorio.

En Twitter, el presidente Donald Trump escribió: “¡La opinión de este pseudojuez, que básicamente le quita a nuestro país la capacidad de aplicar las leyes, es ridícula y será revertida!”. Y también: “Cuando un país no puede decir quién puede y quién no entrar y salir, especialmente por razones de seguridad, ¡gran problema!”.

El juez federal del Estado de Washington James Robart (nombrado por George W. Bush) ordenó el viernes por la tarde como medida cautelar la suspensión completa de la ejecución de la orden del presidente en todo el territorio de EE UU, con un lenguaje que no dejaba margen alguno a la interpretación. El juez apeló al “daño irreparable” que el veto supone para los demandantes.

Los efectos fueron inmediatos. El Departamento de Estado anunció que los visados volvían a ser válidos. Interior dio orden de dejar de aplicar las nuevas normas. Las aerolíneas, que estaban rechazando en origen a cualquier ciudadano de estos países por la inseguridad jurídica respecto a sus visados, comenzaron a admitir a estos pasajeros.

El sábado por la mañana, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, el Ministerio del Interior) publicó una nota en la que anunciaba un recurso judicial contra la decisión “lo antes posible”. El juez ha citado a las partes el lunes. Si se mantiene la suspensión, el Gobierno puede recurrir ante el Tribunal de Apelaciones de la costa oeste, con sede en San Francisco, y después ante el Supremo, en Washington.

La cronología de los hechos es la siguiente. El viernes 27, Donald Trump dictó una orden ejecutiva (un decreto) en la que suspendía durante 90 días todos los visados de siete países de mayoría musulmana (Irán, Irak, Siria, Somalia, Sudán, Libia y Yemen) y paralizaba la entrada de refugiados durante 120 días, y de manera indefinida en el caso de los sirios. La orden dejaba un amplio margen de discrecionalidad en su aplicación.

 

The opinion of this so-called judge, which essentially takes law-enforcement away from our country, is ridiculous and will be overturned!

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 4 de febrero de 2017

 

 

La policía de aduanas (CBP) empezó inmediatamente a rechazar en los aeropuertos a todos los ciudadanos de esos países, incluidos algunos con residencia permanente en EE UU. Gente que esperaba a sus familiares en los aeropuertos se quedó, literalmente, mirando la puerta de salida de la terminal y sin respuesta.

Abogados de organizaciones de derechos civiles acudieron a los principales aeropuertos a ayudar a esas familias. Un juez de Virginia dictó una primera medida cautelar para suspender la aplicación de la orden pero, según los abogados, fue ignorada por los agentes de aduanas, dependientes del Departamento de Seguridad Nacional, provocando la sensación de discrecionalidad e inseguridad jurídica. El secretismo del DHS sobre la situación en los aeropuertos ha sido casi absoluto. Solo a través de demandas judiciales se pudo conocer que al menos 60.000 personas se han visto afectadas en esta semana.

Finalmente, el Estado de Washington (al que se sumó el de Minnesota) presentó el lunes pasado ante un juez federal de Seattle una nueva demanda. Robart la resolvió el viernes y sufrió tras ello un durísimo ataque personal de Trump.

Erosión del debate cívico

No es raro que un juez de rango federal detenga una orden del Ejecutivo. La gran promesa del presidente Barack Obama a los inmigrantes irregulares, por ejemplo, fue destruida por un juez federal de Texas. Pero el sábado, Trump elevó el conflicto entre instituciones a un nuevo nivel de incivilidad. En Twitter acusó a “este pseudojuez” de arrebatarle la capacidad de dictar leyes, lo que considera “ridículo” y será “anulado”. Trump parece entender que la política de inmigración de Estados Unidos consiste solo en lo que él diga, independientemente de las leyes y la Constitución.

El choque entre instituciones es intrínseco a la vida política de EE UU, donde la Casa Blanca, las Cámaras legislativas, la judicatura, el Gobierno federal, los Estados y los municipios defienden ferozmente sus áreas de poder, todos contra todos. Lo inaudito es, primero, la agresividad con la que la Casa Blanca ha dictado y ordenado la ejecución de una orden que afecta a la esencia misma del país, como la política de inmigración. Segundo, que se hiciera sin consultar ni buscar la opinión de nadie fuera del Despacho Oval. Tercero, la falta de transparencia respecto a su aplicación. Y por último, el tono con que el hombre de negocios reconvertido en político se refiere al juez que le ha llevado la contraria después de una semana de caos.

Trump, un hombre que ha demostrado poca tolerancia a las críticas, que considera a la prensa “la oposición” y tiene un umbral de autocontrol histriónico sorprendentemente bajo, es desde hace dos semanas el hombre más poderoso del mundo. Pero el que pierde los nervios en Twitter cada pocos días ya no es Donald Trump, es el presidente de EE UU. La consecuencia está siendo una erosión del debate cívico y del respeto institucional, hacia y desde la Casa Blanca, que el país no conocía desde los tiempos de Richard Nixon. El despido fulminante de la fiscal general en funciones, por negarse a defender en los tribunales la orden migratoria, provocó varias comparaciones con la dimisión de dos fiscales generales de Nixon por negarse a cumplir sus órdenes.

 

UN DECRETO QUE CAUSA UN “DAÑO IRREPARABLE”

El fallo del juez James Robart de Seattle suspendió el viernes la aplicación en todo el país de la orden de la Casa Blanca por el “daño irreparable” que produce, según los demandantes, a residentes permanentes. El fallo contiene, además, un párrafo de conclusión con gran contenido pedagógico para entender lo que está pasando. El juzgado, dice, “es una de las tres ramas del Gobierno” iguales en su autoridad, en referencia al Ejecutivo, Legislativo y Judicial. “No es trabajo de esta Corte hacer política ni juzgar lo acertado de ninguna política en particular promovida por las otras dos ramas (…). El trabajo del Poder Judicial, y de esta Corte, se limita a asegurarse de que las acciones de las otras dos ramas se ajustan a nuestras leyes y, más importante, a nuestra Constitución”.

El juez Robart asegura que es “consciente del impacto” que la decisión tiene en las partes implicadas en el conflicto y en la ciudadanía. Pero “las circunstancias presentadas hoy son tales que (la Corte) debe intervenir para cumplir su papel constitucional en nuestro Gobierno tripartito”, destaca.

En la tarde del sábado, no se sabe si después de leer el fallo, Donald Trump volvió a tuitear: “¿En qué se está convirtiendo nuestro país cuando un juez puede detener una prohibición de viajar de Seguridad Nacional y cualquiera, incluso con malas intenciones, puede entrar en Estados Unidos?”.

Trump amenazó a Mexico con enviarles al ejército

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 2 febrero, 2017 at 19:35

“Creo que su ejército tiene miedo. El nuestro no; podría enviarlo ahí abajo para que se ocupe de ello [parar a los ‘bad hombres’]”, dijo el estadounidense, según una transcripción de la llamada telefónica

 

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El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó a Enrique Peña Nieto con enviar tropas a México para “parar a los ‘bad hombres”durante la llamada que ambos mandatarios mantuvieron el pasado viernes, según han asegurado Associated Press y varios medios mexicanos.

De acuerdo con una transcripción de la llamada, Trump le dijo a Peña Nieto: “Tenéis unos cuantos ‘bad hombres’ ahí abajo. No estáis haciendo lo suficiente para detenerlos. Creo que vuestro ejército tiene miedo. Nuestro ejército no, así que podría enviarlo ahí abajo para que se ocupe de ello”.

AP asegura haber obtenido la transcripción oficial de una persona con acceso a ella, presumiblemente en la oficina gubernamental de uno de los dos países. La transcripción, sin embargo, está incompleta, y no incluye ni la respuesta de Peña Nieto ni otros comentarios que permitan saber a qué se refería Trump al mencionar a los ‘bad hombres’, si a las bandas de narcotraficantes o a los inmigrantes.

El programa de radio de la prestigiosa Carmen Arístegui, una de las periodistas más conocidas de México, también lo había mencionado horas antes. Arístegui entrevistó a otra periodista mexicana, Dolia Estévez, que también habría tenido acceso a la conversación, y que confirmó la “humillación de Trump a Peña Nieto”.

“Obtuve información confidencial que pude corroborar sobre el contenido de la conversación que sostuvieron Trump y Enrique Peña Nieto el viernes pasado”, asegura en el programa Estévez, colaboradora de ‘Forbes’, que ha cubierto durante años la información sobre la Casa Blanca. “Trump le dijo a Peña Nieto que no necesita a México ni a los mexicanos, en tono amenazante, e incluso se quejó del mal papel que está haciendo el ejército en el combate al narcotráfico. Incluso le sugirió que si son incapaces de combatirlo, quizá tenga que enviar tropas para que asuman esta tarea”, afirmó la reportera.

“No necesito a los mexicanos, no necesito a México, vamos a construir el muro y ustedes van a pagar les guste o no“, le habría dicho Trump a Peña Nieto. “Nos están engañando en decir ‘todo va muy bien’, ‘conversamos muy amistosamente’… Aquí no quieren negociar, quieren confrontar a México”, insistió Estévez.

“Un sinsentido y una mentira”

El Gobierno mexicano ha negado que la llamada se produjese en esos términos. “Es falso que el presidente de EUA haya amenazado con enviar tropas a México”, afirmó Eduardo Sánchez, portavoz de Peña Nieto, en su cuenta de Twitter. “Lo sé con total certeza. Lo que se ha dicho es un sinsentido y una mentira”, ha declarado en una entrevista de radio.

Sin embargo, Dolia Estévez se mantiene firme en sus afirmaciones: “El contenido de la información que manejé es absolutamente veraz, al margen de los desmentidos de Los Pinos, de la Secretaría de Relaciones Exteriores y de la Casa Blanca. Es tan veraz que la corroboró la agencia AP, lo corroboró la CNN, y también funcionarios del Gobierno de Estados Unidos, en diferentes matices y en diferentes énfasis, al ‘The New York Times’, al ‘Washington Post’ y a otros medios”, declara a El Confidencial.

“Ante esto, hay que ver el contexto en el que se da. Trump básicamente le colgó el teléfono al primer ministro de Australia porque estuvo en desacuerdo respecto a la cuestión de los refugiados. El señor Trump continúa usando las mismas tácticas de confrontación con las que destacó como inversionista de bienes y raíces, las mismas que cuenta en su libro: humillar y debilitar a tu adversario porque es la única manera en que puedes negociar. Y con esa mentalidad está llevando a cabo la política exterior de Estados Unidos, y es un cambio radical respecto al pasado”, indica la periodista. “Engrana, coincide, es coherente con la personalidad de Trump, con su afán de confrontar a la gente. A mí no me extrañó lo que me dijeron, aunque sí me preocupó el grado de hostilidad en que se maneja el señor Trump, y los hechos de las últimas horas corroboran la veracidad de la información”, añade.

Muchos observadores creen que el gabinete de Peña Nieto está tratando a toda costa de evitar una escalada en la confrontación con la Administración Trump. La popularidad del presidente mexicano se encuentra bajo mínimos, y su reticencia a reaccionar de forma contundente ante las provocativas declaraciones de Trump sobre México y sus ciudadanos y a la orden de construir un muro en la frontera (estuvo a punto de no cancelar su viaje oficial a Washington, aunque finalmente cedió ante el clamor popular) podrían acabar tumbando su Gobierno.

Incluso si, como sostienen algunos, las palabras de Trump no son una amenaza sino una oferta de cooperación, suponen un indicador significativo —junto a la llamada a Turnbull— de cómo el recién estrenado presidente estadounidense está dispuesto a conducir la diplomacia del país. Esto es, de forma no muy diplomática.

 

 

Trump firma la orden ejecutiva para levantar el muro con México

In Política, Crisis, Ciudadanía, Críticas, Comentarios on 26 enero, 2017 at 11:49

Trump asegura que que con el muro EEUU recupera sus fronteras

 

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“Vamos a construir el muro”, anunció en Twitter el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, horas antes de firmar en Washington dos órdenes ejecutivas en materia de inmigración: una sobre la seguridad de la frontera, que incluye una orden para destinar fondos para comenzar la construcción del muro en la frontera con México, y otra para acabar con las llamadas “ciudades santuario”.

Una nación sin fronteras no es una nación“, dijo Trump en un discurso en la sede del Departamento de Seguridad Nacional. “Empezando hoy, Estados Unidos volverá a tener control de sus fronteras”, añadió el presidente, quien aseguró que esta orden ejecutiva “salvará miles de vidas, millones de puestos de trabajo y miles de millones de dólares”.

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Durante la campaña electoral, Trump prometió que si ganaba las elecciones iba a construir un muro en la frontera con México para frenar la inmigración ilegal y el tráfico de drogas. Y aseguró a sus votantes que el país vecino pagaría la construcción del muro.

Trump, que durante la campaña electoral prometió mano dura con la inmigración ilegal, anunció en una entrevista con la cadena de televisión ABC News que la construcción del muro empezará dentro de “unos meses”.

El presidente explicó que Estados Unidos adelantará el dinero para poder construirlo más rápido, pero prometió que después pasará la factura a México y que el país vecino reembolsará a Estados Unidos “el cien por cien del dinero”. El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, ha dejado claro que no pagará por el muro. “Tiene que decir eso”, opinó Trump.

El presidente republicano, que recibe el próximo 31 de enero a Peña Nieto en la Casa Blanca, todavía no ha aclarado como logrará que México reembolse a Estados Unidos el dinero.

Según Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca, está hablando con los republicanos en el Congreso para ver cómo financiar la construcción del muro. México reembolsará después el dinero “de una forma u otra”, dijo Spicer.

Para poder financiar el muro, Trump podría recuperar una ley firmada en 2006 por el entonces presidente republicano George W. Bush que autorizaba la construcción de “una barrera física” a lo largo de la frontera sur. Esta legislación no tenía una fecha limitada de vigencia. En los más de 3.000 km de frontera que separan México y Estados Unidos ya hay 1.050 kilómetros de muros y vallas.

La firma de Trump de la orden ejecutiva para construir el muro coincidió con la visita a Washington del secretario mexicano de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, para preparar la visita de Peña Nieto a la Casa Blanca.

Durante la firma de las órdenes ejecutivas en la sede del Departamento de Seguridad Nacional, Trump estuvo acompañado de familiares y víctimas de crímenes violentos cometidos por inmigrantes indocumentados. Durante la campaña electoral también invitó a las familias a varios mítines. Trump ha ordenado crear una “Oficina para Víctimas de Delitos Cometidos por Extranjeros Deportables” cuyo objetivo es “prestar servicios proactivos, oportunos, adecuados y profesionales a las víctimas de delitos cometidos por extranjeros y a las familia de tales víctimas”, según el texto de la directiva de “seguridad interior”.

Trump anunció que construiría más centros de detención para inmigrantes indocumentados, acabará con la política de “capturar y liberar” en la frontera, dará prioridad a la deportación de criminales indocumentados y aumentará el número de agentes fronterizos y agentes migratorios.

El portavoz de Casa Blanca también anunció que Trump creará más plazas en los centros de detención para inmigrantes indocumentados, acabará con la política de “capturar y liberar” y dará prioridad a la persecución de criminales indocumentados y que obligarán a los gobiernos de sus países de origen a aceptarlos de regreso.

Orden para acabar con las “ciudades santuario”

Trump también firmó otra orden ejecutiva para acabar con las llamadas “ciudades santuario”, otra de sus promesas electorales. Trump pidió al secretario de Seguridad Nacional, John Kelly que busque maneras de recortar los fondos federales que van estas ciudades consideradas amigables con los inmigrantes indocumentados que no colaboran con las autoridades federales en el control de los ilegales, dificultando así que sean localizados y deportados del país.

En Estados Unidos viven actualmente unos 11 millones de inmigrantes indocumentados, de los que el 52 por ciento son de origen mexicano. Según el Pew Research Center, el 45 por ciento de los inmigrantes indocumentados no entraron en Estados Unidos atravesando ilegalmente la frontera mexicana, sino que lo hicieron legalmente con un visado, ya sea de turista, estudiante o de residente temporal, y después se quedaron en el país cuando su visado caducó.

Según los diarios The New York Times y The Washington Post, la Casa Blanca prepara una orden ejecutiva que podría autorizar a la CIA a reabrir las cárceles secretas en el extranjero (también llamados “black sites”), donde la agencia detuvo, interrogó y torturó a sospechosos de terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Obama ordenó en 2009 cerrarlas.

Spicer negó que el borrador del documento que estaba circulando en Washington sea un documento de la Casa Blanca. “No tengo ni idea de dónde ha salido”, dijo el portavoz de la Casa Blanca.

Según la prensa estadounidense, Trump también prepara órdenes ejecutivas que pondría suspender el programa de refugiados por al menos seis meses y suspender durante 30 días la emisión de visados para ciudadanos de Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudan y Siria. Se espera que anuncie estas medidas esta semana.

Trump reducirá el apoyo de EEUU a la ONU

Trump también está preparando órdenes ejecutivas para reducir de forma drástica el apoyo de Estados Unidos a Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, según adelantó The New York Times.

Según el diario, que cita a funcionarios bajo condición de anonimato, las medidas implican que EE.UU. cortará toda financiación a agencias de la ONU y organismos que tengan a Palestina como miembro de pleno derecho o que tengan programas que financien abortos, entre otros criterios.

Una de las órdenes pide reducir al menos un 40 % el resto de fondos que el país destina a organizaciones internacionales, lo que a priori perjudicará de forma muy importante a las operaciones de Naciones Unidas, que tiene en EE.UU. a su principal contribuyente.

Trump también prepara, según la prensa local, otra orden ejecutiva para mantener la cárcel de Guantánamo abierta. El ex presidente Barack Obama trató de cerrar la prisión durante sus ocho años de mandato, pero los republicanos se lo impidieron.

Investigación sobre presunto fraude electoral

Por otro lado, Trump ordenó el abrir “una gran investigación” sobre fraude electoral en las elecciones presidenciales del pasado 8 de noviembre. El presidente está convencido de que hubo un fraude electoral masivo, a pesar de que hasta ahora no ha presentado ninguna prueba de ello y de que él ganó las elecciones.

“Voy a pedir una gran investigación sobre fraude electoral, incluidos aquellos (votantes) registrados para votar en dos estados, aquellos que son ilegales e incluso aquellos registrados para votar pese a haber fallecido (mucho de ellos hace mucho tiempo)”, anunció Trump en Twitter, la red social que utiliza a diario para anunciar sus políticas, quejarse de la cobertura de los medios de comunicación o criticar a sus adversarios.

El presidente dijo que “dependiendo de los resultados” de la investigación sobre el fraude electoral, se reforzarán los procesos de votación.

Trump ganó las elecciones al obtener en el llamado Colegio electoral más votos que su rival, la demócrata Hillary Clinton – 304 votos electorales frente a los 227 de Clinton-, pero la ex primera dama y ex secretaria de estado obtuvo 2,9 millones de votos populares más que el presidente en las urnas. Al mandatario parece que no le ha sentado bien que Clinton sacara casi tres millones de votos populares más que él.

De momento, la Casa Blanca no ha presentado pruebas que demuestren que hubo fraude electoral. Spicer dijo que “el presidente cree” que millones de personas votaron ilegalmente.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, dijo el martes que “no hay evidencias” de que hubiera un fraude electoral masivo en las elecciones presidenciales. El secretario de Estado de Ohio, el republicano Jon Husted, dijo que, por ejemplo, en su estado es “fácil votar y difícil hacer trampas”.